Por Armengol Engonga Ondo, presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial
PARTE 1
Queridos compatriotas,
Vivimos un momento que merece ser entendido con calma, pero también con esperanza.
África atraviesa una etapa de inestabilidad política evidente. En los últimos años hemos visto golpes de Estado en países como Mali, Burkina Faso, Guinea Conakry o Sudán. Son síntomas de algo más profundo: muchos sistemas políticos están agotados.
La realidad es dura, pero hay que decirla con claridad. En nuestro continente, la democracia plena sigue siendo todavía una excepción. De los 54 países africanos, apenas una decena pueden considerarse democracias consolidadas. El resto se mueve entre sistemas frágiles, híbridos o directamente regímenes autoritarios.
Y entre esos regímenes horribles e ineficaces está nuestro país.
Guinea Ecuatorial lleva más de cuatro décadas bajo el control de una misma familia. No somos una excepción aislada: compartimos esa realidad con otros países donde sus líderes llevan décadas en el poder y, en muchos casos, preparan a sus hijos para heredar el sistema como si el Estado fuera una propiedad privada.
Pero la historia nos enseña algo muy importante:
ninguna dictadura es eterna.

Los cambios no llegan solos… llegan en oleadas
La historia política del mundo no avanza país por país. Avanza por ciclos.
Así ocurrió en la Europa del Este a finales del siglo XX. Durante años, el bloque soviético parecía inamovible… hasta que empezó a resquebrajarse. Y cuando cayó el primero, cayeron los demás. Como fichas de dominó.
Algo muy parecido ocurrió en América Latina, donde en pocos años países como Argentina, Chile, Brasil o Uruguay dejaron atrás las dictaduras para abrirse a la democracia.
Hoy, el mundo vuelve a moverse. Otra ola.

Las primeras señales
En distintas regiones estamos viendo cómo regímenes que parecían sólidos empiezan a mostrar grietas.
Siria, tras más de medio siglo bajo el control de una misma estructura de poder, ha entrado en una nueva etapa tras años de guerra, presión internacional y desgaste interno.
En América Latina, Venezuela ha vivido un punto de inflexión tras años de crisis económica, aislamiento y pérdida de apoyos.
Cuba atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia reciente, con una presión social creciente que ya no se puede ocultar.
No son casos aislados.
Son señales de un cambio mucho más profundo.

Una pregunta inevitable
Si todo esto está ocurriendo en distintas partes del mundo…
¿puede ocurrir también en África?
¿puede ocurrir en Guinea Ecuatorial?
La respuesta es clara:
sí.
Pero no ocurrirá por casualidad.
(CONTINUARÁ)
En la próxima parte:
Cómo caen realmente las dictaduras… y por qué Guinea Ecuatorial puede estar más cerca de lo que muchos creen.


