Por Armengol Engonga Ondo. Presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial
En el corazón de África Central —donde se aferran al poder los regímenes más longevos, corruptos y represivos del continente— el viento del cambio ha comenzado a soplar. Gabón, hasta hace poco secuestrado por la dinastía Bongo durante más de 60 años, ha emprendido una transición ejemplar que merece la atención y la admiración de todo el continente africano y del mundo democrático.

Desde mi exilio político, y como hijo de Guinea Ecuatorial, he seguido con profundo interés y esperanza la evolución de los acontecimientos en la vecina Gabón. El general Brice Clotaire Oligui Nguema, tras ejecutar un golpe incruento contra Ali Bongo, no se aferró al poder. Lejos de perpetuar el autoritarismo, trazó una hoja de ruta clara hacia una transición institucional, convocó un referéndum constitucional y organizó unas elecciones libres y transparentes. El resultado: un pueblo reconciliado con la esperanza y un presidente que se presenta con naturalidad y respeto ante sus ciudadanos.

Mientras tanto, el dictador más antiguo del continente, Teodoro Obiang Nguema, acudía a la toma de posesión de Oligui como un anciano agotado, más digno de reposo asistido que de ejercer la jefatura de un Estado. Su sola presencia contrastaba brutalmente con la frescura del cambio gabonés. ¿No es momento ya, después de más de 45 años en el poder, de que Guinea Ecuatorial emprenda también su camino hacia la libertad?

Nosotros, los guineanos, sí que hemos tomado nota. Y lo hemos hecho con seriedad. Guinea Ecuatorial necesita con urgencia una transición política real: la apertura democrática, el regreso de los exiliados, el fortalecimiento de sus instituciones y la convocatoria de elecciones libres y transparentes. No pedimos milagros. Pedimos lo que ya es posible, porque otros países hermanos lo están logrando.

Armengol Engonca conversando con Ildefonso Castro: Diputado y Secretario de Relaciones Internacionales del PP
Esta semana, como Partido del Progreso, hemos sido invitados por nuestros hermanos de la oposición venezolana —en particular por Antonio Ledezma, exalcalde de Caracas y valiente coordinador del movimiento opositor— a participar en el homenaje al expresidente venezolano Luis Herrera Campins, con motivo del centenario de su nacimiento. Fue un acto profundamente simbólico. Se rindió tributo a un presidente democristiano, íntegro, humanista, comprometido con los valores sociales y espirituales que dignifican al ser humano.
Tuve el privilegio de conocer personalmente a Luis Herrera Campins a finales de los años 80 en Madrid, durante un encuentro de la Internacional Demócrata Cristiana. Recuerdo vivamente aquel almuerzo que compartimos en el Hotel Los Galgos, acompañado por un compañero de partido y por el querido arzobispo de Guinea Ecuatorial, Monseñor Nsé Abuy. Aquella conversación sobre el humanismo cristiano, sobre la importancia de formar a las sociedades en la justicia, la cultura y la solidaridad, sigue resonando hoy como guía de mi compromiso político.

Herrera Campins no fue sólo un presidente; fue un hombre de Estado con visión y valores. Hoy, su figura se agiganta en la historia de Venezuela, y nos recuerda que el verdadero liderazgo no se impone con miedo, sino que se cultiva con coherencia, humildad y servicio al pueblo.
Guinea Ecuatorial necesita líderes así. Líderes capaces de servir, no de servirse. Líderes que entiendan que el poder es un medio para transformar vidas, no una herencia familiar ni un trono vitalicio.
En estos encuentros, el Partido del Progreso, aprovecha la oportunidad de saludar y entablar nuevas relaciones. Al finalizar el evento, el presidente del Partido del Progreso, Armengol Engonga Ondo, mantuvo una animada charla con Ildefonso Castro: Diputado y Secretario de Relaciones Internacionales del PP
Nuestra lucha continúa. Y continúa con más fuerza que nunca. La presión de la comunidad internacional sobre la dictadura de los Obiang se intensifica, al igual que el despertar del pueblo guineano. El cambio ya no es un sueño lejano; es una necesidad urgente. La historia, tarde o temprano, ajusta cuentas con quienes secuestran naciones y roban generaciones enteras de futuro.
A mis compatriotas, a la comunidad internacional, y a todos aquellos que luchan por la libertad: el cambio en Guinea Ecuatorial es posible. Gabón nos ha mostrado el camino.
Sigamos caminando juntos.


