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GUINEA ECUATORIAL PUEDE MÁS: EL PROYECTO ECONÓMICO DEL PPGE PARA UNA NACIÓN LIBRE Y PRÓSPERA

Por Redacción

21/07/2025

Por Juan Cuevas, Secretario de Formación del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial (PPGE)

Además de la lucha política imprescindible para derribar la dictadura de la familia Obiang, el Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial lleva décadas construyendo una propuesta de Estado clara y coherente. Nuestro compromiso no es solo con la democracia y los derechos humanos, sino también con el desarrollo económico y la prosperidad de todos los guineanos.

El PPGE ha defendido siempre un modelo económico liberal y moderno, basado en la libertad individual, la iniciativa privada y la apertura al mundo. Creemos que Guinea Ecuatorial, por los recursos naturales que posee, por su posición geoestratégica y por el talento de su gente, no solo podría salir de la pobreza crónica que hoy padece, sino situarse entre las naciones más desarrolladas del planeta, al nivel de economías pequeñas pero potentes como Israel, Suiza o los Emiratos Árabes Unidos.

Pero para lograrlo hay que romper con el modelo fracasado que ha imperado en nuestro país y en buena parte del continente africano: el estatismo asfixiante, el clientelismo corrupto, el populismo parasitario, el miedo a la competencia y la persecución del éxito individual. Ese modelo solo ha generado pobreza, dependencia y represión.

Frente a eso, proponemos una Guinea Ecuatorial abierta al comercio internacional, con un marco jurídico estable, seguridad para la inversión, impuestos razonables y una política de desarrollo basada en la descentralización, la diversificación productiva y la iniciativa privada. Apostamos por una economía nodal, que convierta a Guinea en un puente natural entre África Central y el mundo, una puerta abierta a Occidente, un hub logístico, financiero, agrícola y tecnológico que conecte el continente con las cadenas de valor globales.

Este no es un sueño ni una utopía. Es lo que ya han hecho países que partieron de condiciones igual o más difíciles que las nuestras. Chile, en América Latina, dejó atrás décadas de inflación, pobreza y crisis para transformarse en una de las economías más dinámicas del continente gracias a un profundo proceso de liberalización económica. Vietnam, tras salir de la guerra y del comunismo más duro, abrió sus mercados y hoy es una potencia manufacturera y exportadora. Estonia, al independizarse de la Unión Soviética, eligió el camino de la libertad económica y en pocos años superó a casi todos sus vecinos.

En África también hay ejemplos inspiradores. Ruanda ha pasado de la tragedia del genocidio a convertirse en una de las economías más reformistas del continente. Ghana, tras aplicar políticas de liberalización en los años noventa, ha visto crecer su economía y su clase media. Etiopía, con un modelo más mixto, ha logrado industrializarse en tiempo récord. Botsuana y Mauricio son ejemplos de países africanos que han sabido usar sus recursos con transparencia y visión, apostando por la inversión privada, el turismo, la industria y el desarrollo humano.

Las lecciones son claras: sin seguridad jurídica, no hay inversión. Sin propiedad privada protegida, no hay producción. Sin comercio libre, no hay innovación. Sin instituciones independientes, no hay confianza. Y sin confianza, no hay crecimiento.

Por el contrario, todos los países que han apostado por la economía dirigida desde el Estado, por el control de precios, por las nacionalizaciones forzadas, por la represión del empresario, por el adoctrinamiento en lugar de la formación, han terminado colapsando. Zimbabue destruyó su sector agrícola y cayó en una hiperinflación sin precedentes. Mozambique y Tanzania, al abrazar el marxismo tras su independencia, sumieron a su población en la miseria más absoluta. La URSS desapareció bajo el peso de su economía ineficiente. Corea del Norte, Cuba y Venezuela son, todavía hoy, vitrinas del fracaso: economías hundidas, pueblos reprimidos, generaciones perdidas.

Es por eso que el modelo económico no es un tema técnico, es una cuestión moral. Defender la libertad económica es defender la dignidad del ciudadano frente al Estado todopoderoso. Es reconocer que nadie conoce mejor las necesidades de una familia, de una comunidad o de un agricultor que ellos mismos. Es permitir que cada persona pueda soñar, arriesgar, crear, competir y crecer con el fruto de su esfuerzo.

Durante una sesión de trabajo en equipo sobre desarrollo económico

El PPGE propone una transformación profunda: una reforma agraria justa que devuelva la tierra a los que la trabajan, un sistema educativo orientado a la libertad y la excelencia, un entorno legal que facilite el nacimiento de miles de pequeñas empresas, una banca nacional que financie la producción en lugar de alimentar a la élite, una administración pública profesional al servicio del ciudadano.

En nuestro modelo, el Estado no es dueño de la economía, sino su garante. No es propietario, es árbitro. No impone, facilita. Ayuda a los más vulnerables, sí, pero sin matar el dinamismo de quienes quieren progresar por sí mismos. Queremos que Guinea Ecuatorial deje de depender de una sola fuente de ingresos, el petróleo, para pasar a ser un país agrícola, turístico, tecnológico, comercial e industrial.

Y en esta misión, el exilio tiene un papel clave. No solo como fuerza política que impulsa la democracia, sino como motor económico. Nuestra diáspora, formada en el extranjero, conectada con los mercados internacionales, conocedora de las reglas del juego global, debe ser uno de los pilares de la reconstrucción nacional. Somos los puentes entre Guinea y el mundo libre. Somos los inversores, los empresarios, los técnicos, los profesionales que deben regresar, no como invitados, sino como protagonistas.

Guinea Ecuatorial puede más. Puede ser libre. Puede ser rica. Puede ser moderna. Puede ser justa. Pero para eso hay que elegir el camino correcto. Hay que dejar atrás el miedo, el odio, la mentira y el control absoluto. Hay que construir un país de instituciones, no de familias. De ciudadanos, no de vasallos. De emprendedores, no de parásitos.

Este es el compromiso del PPGE. Esta es nuestra propuesta. Esta es nuestra visión. Y no vamos a descansar hasta verla cumplida.

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