Por Armengol Engonga Ondo, presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial
En la memoria colectiva de nuestro pueblo permanece grabado, con absoluta claridad, lo que hemos sido, lo que somos y lo que queremos ser. Recordamos nuestra historia como nación colonizada por España, sufrimos hoy las consecuencias de más de cinco décadas de dictadura tras la independencia de 1968, y soñamos con el día luminoso después de la caída del régimen de Teodoro Obiang.
Hoy quiero rescatar un legado fundamental que España dejó en nuestro país y que cimentó nuestra civilización como sociedad moderna e hispana: la educación.
En 1944 nació en Santa Isabel la Escuela Superior Indígena, fundada por el inspector Heriberto Ramón Álvarez García, bajo el mandato del gobernador Bonelli. Aquella institución vino a cubrir una necesidad crucial: la formación de guineanos preparados para desempeñar funciones administrativas, docentes y técnicas en un país que entraba en un proceso de desarrollo acelerado.
Posteriormente rebautizada como Escuela Superior Santo Tomás de Aquino en 1959, este centro se convirtió en un referente de excelencia académica. De sus aulas salieron maestros de primera, segunda y tercera enseñanza, altamente preparados, que marcaron generaciones enteras. Ellos fueron los verdaderos forjadores de nuestro despertar cultural, y a ellos les debemos gratitud eterna.
El sistema educativo español en Guinea se complementaba con instituciones como el Centro Laboral La Salle de Bata y con la labor de los misioneros claretianos, que extendieron la educación básica por todo el territorio. Gracias a esa estructura, se redujo drásticamente el analfabetismo, hasta el punto de cerrar muchas escuelas de adultos por falta de alumnos. La educación fue, entonces, motor de progreso, orgullo y desarrollo.

El desastre educativo bajo Obiang
Ese legado fue destruido por la dictadura de Teodoro Obiang. La educación, que debía ser la columna vertebral de nuestro desarrollo, fue sustituida por el adoctrinamiento y el culto a la ignorancia.
Hoy, en lugar de formar mentes libres y brillantes, se fabrica sumisión y mediocridad. Se premia la obediencia ciega, no el talento. Se ha instaurado una cultura del anti-intelectualismo, donde la ignorancia se impone sobre el conocimiento. Guinea Ecuatorial ha retrocedido, condenando a varias generaciones a la oscuridad del atraso.

Nuestra propuesta para el futuro
El Partido del Progreso tiene un compromiso claro: recuperar la educación como eje central del país. En el gobierno democrático que construiremos tras la dictadura, destinaremos al menos el 6% del PIB a la educación.
Ese esfuerzo abarcará desde la enseñanza elemental y la alfabetización de adultos, hasta la formación universitaria y técnica. Invertiremos en calidad, con los mejores profesores, recuperando el prestigio de instituciones como la antigua Escuela Superior, y contratando temporalmente a especialistas internacionales hasta volver a contar con una sólida base de docentes guineanos.
Queremos que nuestros jóvenes, hombres y mujeres, tengan las herramientas para competir en igualdad de condiciones en un mundo globalizado, tecnológico y exigente. Que puedan viajar, trabajar y relacionarse con orgullo, sin complejos, con la cabeza bien alta.

Recuperar la memoria, construir el futuro
Un país que olvida su memoria histórica está condenado a repetir sus tragedias. Por eso, en este momento crucial, debemos rescatar lo mejor de nuestro pasado y proyectarlo hacia el futuro.
Queridos compatriotas, lo bueno está por llegar. El cambio político está cada vez más cerca. El Partido del Progreso está preparado para levantar una Guinea Ecuatorial democrática, culta, libre y próspera.
Sigamos adelante, con fe y esperanza.
¡La educación será nuestra mayor victoria!
Un fuerte abrazo fraternal,
Armengol Engonga Ondo
presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial


