Por Armengol Engonga Ondo, presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial
Queridos compatriotas,
Hoy quiero detenerme en algo esencial en esta nuestra lucha política contra la dictadura de Teodoro Obiang Nguema y su familia y que no es otra que la conquista de nuestras libertades.
Porque no hay causa más justa que la lucha de un pueblo al que le han robado hasta sus derechos.
Y eso es exactamente lo que lleva ocurriendo en Guinea Ecuatorial desde hace más de 47 años.
Como todos sabéis, hablar de libertad no es una novedad.
Es una necesidad.
Es, sobre todo, una declaración firme de quiénes somos y de lo que estamos dispuestos a recuperar.

La historia nos enseña que ningún pueblo ha conquistado su libertad sin esfuerzo.
En los años 60, muchos países africanos lucharon por su independencia: Camerún, Gabón, Nigeria, el Congo, Angola…
Nuestros padres también lo hicieron. Lucharon contra las potencias coloniales para darnos un país.
Hoy, somos nosotros los que tenemos esa tarea.

También debemos mirar y aprender de otros pueblos que ya han recorrido ese camino.
La comunidad negra en Estados Unidos luchó durante décadas contra la esclavitud primero y contra la segregación después. No fue un camino fácil, pero lo hizo con determinación, con constancia, y con dignidad.
Y esa lucha tuvo nombres propios, como el del Martin Luther King, que convirtió la resistencia en un movimiento imparable.

Lo mismo ocurrió en Sudáfrica.
El apartheid dividió a un país durante muchos años, pero no logró doblegar la voluntad de su pueblo.
Nelson Mandela, tras 28 años en prisión, no salió en libertad buscando venganza, sino reconciliación.
Y gracias a ello, Sudáfrica pudo iniciar una nueva etapa.
Mandela dejó una reflexión que hoy sigue siendo profundamente actual:
“Ser libre no es solo romper las cadenas, sino vivir respetando y promoviendo la libertad de los demás.”

Y yo siempre añado algo que considero igual de importante:
la libertad solo es verdadera cuando entendemos que donde termina la nuestra, empieza la de los demás.
Esa es la libertad que queremos para Guinea Ecuatorial.
Una libertad real.
Una libertad que garantice derechos y dignidad.
Cuando llegue el cambio político —y llegará— debemos recuperar lo esencial:
- La libertad de expresión
- La libertad de conciencia y de creencias
- La libertad frente al miedo
- La libertad de prensa
- Y la libertad frente a la miseria
Porque un país sin libertades no es un país: es una prisión.

Queridos compatriotas,
El cambio que se aproxima no es solo político.
Se necesitan todas las manos.
Es el inicio de un proyecto nacional.
Un proyecto de democracia, de desarrollo, de reconstrucción.
Un proyecto que nos permitirá volver a ser un pueblo unido, con oportunidades, con futuro.
La dictadura de los Obiang es consciente del daño que nos ha causado.
Han dividido a la sociedad, han manipulado, han mentido.
Han vaciado nuestras instituciones y han saqueado los recursos del país.
Han dejado a Guinea Ecuatorial en una situación que no merecemos.
Pero no han podido destruir lo más importante:
la voluntad de cambio de nuestro pueblo.
Desde el Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial, seguimos trabajando con firmeza, con convicción y con sentido de responsabilidad.
Sin ruido.
Sin distracciones.
Con la mirada puesta en lo realmente importante.
Porque sabemos que la paciencia, cuando se lucha por una causa justa, no es una debilidad:
es fortaleza.
Y también sabemos que el ruido suele ser el refugio de quienes no tienen nada que ofrecer.
Lo bueno está por llegar.
Un gran abrazo fraternal,
Armengol Engonga Ondo
presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial


