Por Armengol Engonga Ondo, presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial
Queridos compatriotas,
Desde la distancia del exilio seguimos observando con atención lo que ocurre en el corazón mismo de la dictadura familiar de Teodoro Obiang Nguema.
Las noticias que llegan desde Malabo hablan de preocupación, nerviosismo y desgaste dentro del propio entorno del poder.
La salud de Constancia Mangue, conocida como la primera dama, ha generado una enorme inquietud tras su desplome durante una fuerte discusión familiar y su posterior traslado urgente fuera del país para recibir atención médica.
Mientras el régimen intenta mantener silencio y aparentar normalidad, el pueblo comenta, pregunta y observa.
Porque cuando un sistema construido durante décadas alrededor de una sola familia empieza a mostrar grietas internas, la sensación de final de etapa comienza a recorrer toda la nación.
Y eso ya está ocurriendo en Guinea Ecuatorial.

El despertar de la esperanza
Queridos compatriotas,
Durante demasiado tiempo nos hicieron creer que nada podía cambiar.
Nos acostumbraron al miedo.
Nos acostumbraron al silencio.
Nos acostumbraron a pensar que la dictadura era eterna.
Pero incluso los regímenes más duros terminan agotándose cuando pierden la confianza del pueblo.
Y hoy el pueblo guineano ya no cree en ellos.
Lo saben dentro del país.
Lo sabe África.
Lo sabe Europa y Estados Unidos de América.
Y lo saben, como no, los países con intereses económicos en Guinea Ecuatorial.

/Pie de foto/: Armengol Engonga Ondo junto a Ildefonso Castro, diplomático y responsable de política exterior del Partido Popular español.
El futuro de Guinea Ecuatorial empieza también a formar parte de las conversaciones internacionales sobre democracia, estabilidad y transición política en África.
El pueblo ya no quiere seguir viviendo bajo una dictadura familiar.
Porque durante 47 años el régimen confundió:
- el poder con la propiedad,
- el Estado con un patrimonio privado,
- y la política con un instrumento de dominación.
Mientras una minoría acumulaba privilegios, generaciones enteras crecían sin oportunidades, sin libertad y sin esperanza de futuro.
Pero hay algo que una dictadura nunca puede controlar para siempre:
el despertar de la conciencia colectiva.
Y ese despertar ya ha comenzado.

Las mujeres serán protagonistas del cambio
El próximo 30 de mayo, el Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial celebrará un encuentro con mujeres opositoras guineanas en el exilio.
Mujeres valientes.
Mujeres que, a pesar de la distancia, del dolor y de los años de persecución política, continúan defendiendo la libertad, la dignidad humana y la democracia para nuestro país.
Y quiero decirlo con absoluta claridad:
sin la mujer africana no habrá reconstrucción democrática en Guinea Ecuatorial.
Porque las mujeres han sostenido a nuestras familias en los años más difíciles.
Han resistido el miedo.
Han protegido la memoria.
Han educado generaciones enteras en medio de la adversidad.
Y han mantenido viva la esperanza incluso cuando parecía imposible.
Este encuentro no será solamente una reunión política.
Será una declaración de principios.
Una afirmación colectiva de que la nueva Guinea Ecuatorial deberá construirse con justicia, igualdad y participación real de las mujeres en todos los espacios de decisión.

/PIE DE FOTO/: Encuentro entre Armengol Engonga Ondo y Antonio Ledezma, histórico dirigente democrático venezolano y símbolo del exilio político latinoamericano.
Dos voces unidas por una misma convicción: ningún pueblo debe resignarse a vivir sin libertad.
La transición debe ser real
Compatriotas,
Nuestra propuesta es clara:
la formación de un Gobierno de Unidad Nacional que garantice una transición política verdadera.
No hablamos de venganza.
No hablamos de caos.
No hablamos de revancha.
Hablamos de una transición:
- ordenada,
- responsable,
- firme,
- democrática,
- y basada en el respeto al pueblo.

Una transición que permita:
- reconstruir instituciones,
- devolver la confianza a los ciudadanos,
- garantizar elecciones libres y verificables,
- y abrir definitivamente las puertas del retorno en libertad de los exiliados.
Pero también quiero ser claro sobre algo muy importante:
no aceptaremos una falsa transición.
No aceptaremos reformas cosméticas destinadas a mantener el mismo sistema con otro rostro.
No aceptaremos elecciones sin garantías.
No aceptaremos que quienes han secuestrado el Estado durante décadas pretendan dirigir el cambio para seguir controlándolo desde la sombra.
Eso no sería una transición.
Sería una continuidad disfrazada.
Y el pueblo guineano ya no acepta disfraces.

Lo bueno ya se puede sentir
Queridos compatriotas,
Después de tantos años de sufrimiento, algo nuevo empieza a respirarse entre nuestro pueblo.
Se siente en las conversaciones.
Se siente en la juventud.
Se siente en quienes ya no tienen miedo de expresar lo que piensan.
Se siente incluso dentro de sectores que antes guardaban silencio.
La esperanza está regresando.
Y cuando la esperanza vuelve al corazón de un pueblo, la historia empieza a cambiar.
Por eso hoy quiero deciros algo desde lo más profundo de mi corazón:
No dejéis que nadie os robe la ilusión.
Guinea Ecuatorial volverá a levantarse.
Volveremos a construir un país digno.
Volveremos a vivir sin miedo.
Volveremos a sentir orgullo de nuestra tierra.
Porque después de una noche larga, siempre termina amaneciendo.
Y compatriotas…
lo bueno ya casi puede tocarse.
Un fuerte abrazo fraternal,
Armengol Engonga Ondo
presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial


