logo Partido del Progreso

El Confidencial
de Guinea Ecuatorial

La Voz de la Democracia

bandera Guinea Ecuatorial_200x133

El Confidencial de Guinea Ecuatorial

La Voz de la Democracia

La transición democrática en Guinea Ecuatorial: tiempo, verdad y reconciliación

Por Nómadas

04/02/2026

Por Juan Cuevas

Hablar de transición democrática en Guinea Ecuatorial exige, ante todo, honestidad intelectual y responsabilidad histórica. No se trata de un acto inmediato ni de un simple relevo de poder, sino de un proceso largo, complejo y necesariamente gradual, que debe permitir preparar a la sociedad, reformar las instituciones y sentar las bases de un nuevo contrato político entre el Estado y los ciudadanos. Pensar lo contrario no solo es ingenuo, sino profundamente peligroso para el futuro del país.

La democracia no se improvisa. Requiere tiempo para formar a la ciudadanía en la participación política libre, para reconstruir una administración pública al servicio del interés general y para transformar unas instituciones que durante décadas han sido utilizadas como herramientas de control, represión y enriquecimiento de una minoría. Pretender una transición rápida, sin este trabajo previo, solo conduciría a una democracia frágil, vulnerable y fácilmente capturable por los mismos poderes autoritarios que hoy se pretende superar. En ese contexto, el riesgo principal es evidente: no garantizar la libertad real de los procesos electorales y permitir que el poder coercitivo heredado del régimen se imponga, una vez más, sobre la voluntad popular.

Este proceso debe contar con una amplia participación de los partidos políticos, de la sociedad civil organizada y de los actores sociales, sin exclusiones arbitrarias, pero también sin ingenuidades. La transición solo será legítima si es inclusiva, plural y transparente. Sin embargo, esa participación debe ir acompañada de una gran dosis de generosidad, responsabilidad y sentido de Estado, colocando el interés colectivo por encima de los cálculos personales o partidistas. De lo contrario, el 

proceso corre el riesgo de convertirse en una mera redistribución del poder entre élites, sin una ruptura real con el pasado.

Uno de los principios fundamentales de cualquier transición auténtica es, precisamente, la ruptura clara con la dictadura. El edificio de la democracia no puede construirse con los viejos materiales del autoritarismo. No es posible edificar un Estado de derecho sobre las prácticas, los métodos y las personas que sostuvieron durante décadas un sistema basado en el miedo, la corrupción y la negación sistemática de los derechos humanos. Aquellos que cooperaron activamente con el régimen de Obiang no pueden pilotar el proceso de cambio, no por revancha ni por exclusión ideológica, sino porque carecen de la credibilidad moral y política necesaria para liderar una transición democrática creíble.


El PPGE lleva años trabajando con seriedad y constancia en el diseño y la hoja de ruta de una transición ordenada y real hacia la democracia en Guinea Ecuatorial.

La transición democrática en Guinea Ecuatorial debe incorporar de manera central a la fuerza del exilio. El exilio guineano no es un actor marginal ni circunstancial, sino un patrimonio político y humano de primer orden. Ha conocido de primera mano el funcionamiento de las democracias consolidadas, el valor de la separación de poderes, la libertad de prensa, la justicia independiente y la rendición de cuentas. Excluir al exilio sería empobrecer el proceso, debilitar su legitimidad y renunciar a una experiencia acumulada durante décadas de lucha cívica y política.

Al mismo tiempo, esta transición debe estar guiada por un profundo espíritu de reconciliación nacional. Guinea Ecuatorial necesita cerrar heridas, reconstruir la confianza y recomponer un tejido social profundamente dañado por años de represión, miedo y división. Reconciliar no significa olvidar ni justificar los abusos del pasado, sino reconocer el dolor causado, dignificar a las víctimas y comprometerse de manera firme a que esos hechos no vuelvan a repetirse.

En este marco, la justicia independiente es irrenunciable. No puede haber reconciliación sin verdad, ni verdad sin responsabilidad. Los crímenes cometidos contra el pueblo guineano deben ser investigados y sancionados por tribunales libres, profesionales e imparciales. La impunidad no es compatible con la democracia. No habrá paz duradera sin justicia, ni democracia sólida mientras persista la sensación de que los abusos pueden quedar sin consecuencias.

La transición a la democracia en Guinea Ecuatorial no será fácil ni rápida. Pero es posible si se asienta sobre principios claros: tiempo, participación real, ruptura con la dictadura, protagonismo del exilio, reconciliación nacional y justicia. Todo lo demás serían atajos peligrosos que no conducirían a la libertad, sino que prolongarían, bajo nuevas formas, el fracaso histórico que el país necesita dejar definitivamente atrás.

Otras noticias

Cinco años en pie

Por Juan Cuevas, Secretario de Formación del PPGE Eran las 22:38 de un 25 de agosto de 2020 cuando recibí un correo de Severo Moto. El asunto era claro, directo, definitivo. Adjuntaba un comunicado para publicar con urgencia: había llegado el momento de echarse a un...

¡¡Queridos compatriotas desde el exilio!!

Por Armengol Engonga Ondo, presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial Quiero compartir con todos vosotros que, en estos últimos días, hemos desarrollado una actividad intensa, constante y decidida para recuperar y actualizar nuestra memoria histórica...

VOZPOPULI ENTREVISTA A ARMENGOL ENGONGA LIDER DEL PPGE

INTERNACIONAL Armengol Engonga, opositor ecuatoguineano en España: "Queremos regresar a nuestro país. Queremos el retorno en libertad" El presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial, principal opositor del Gobierno de Obiang, explica para Vozpópuli la...