Por Armengol Engonga Ondo. Presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial
Queridos compatriotas:
La situación que vive nuestra querida Guinea Ecuatorial es, sin duda, desesperante. El día a día de muchos guineanos es una lucha por sobrevivir, con bolsillos vacíos, sin empleo, sin oportunidades y, lo más grave, sin esperanza visible a corto plazo. La dictadura de Teodoro Obiang, que ya dura más de 45 años, ha dejado al país sin instituciones, sin futuro y sin dignidad colectiva. Lo que debería ser un gobierno al servicio del pueblo, se ha convertido en una maquinaria implacable de saqueo, represión y mentira.
Sabemos que no exageramos cuando denunciamos cada día los atropellos de este régimen: violaciones sistemáticas de los derechos humanos, persecuciones, torturas, censura, corrupción desmedida y una élite que vive del dolor del pueblo. Todo esto está documentado, lo saben nuestros socios internacionales, lo denuncian las ONG y lo sufre cada uno de vosotros en carne propia. Pero también debemos decirlo claro: nadie vendrá a regalarnos la libertad. La democracia no se hereda, se conquista.

Por eso, debemos despertar de la resignación y la apatía. Guinea Ecuatorial no está condenada a la dictadura eterna. La historia lo demuestra: ningún régimen autoritario ha resistido para siempre cuando su pueblo se ha puesto de pie con dignidad y determinación. El cambio llegará, pero no caerá del cielo. Solo será posible si todos —desde dentro y fuera del país— asumimos nuestra parte de responsabilidad. Necesitamos compromiso, trabajo constante, valentía cívica y, sobre todo, una gran dosis de tolerancia y unidad.
La dictadura se sostiene con miedo y división. Nuestra tarea es desarmarla con coraje y comunidad. No todos pensaremos igual, y eso está bien. La democracia no es pensar lo mismo, sino respetar nuestras diferencias dentro de un marco común de justicia y libertad. El nuevo país que construiremos no será solo para los políticos ni para una élite distinta. Será para todos: campesinos, jóvenes, mujeres, militares, empresarios, estudiantes, jubilados… Todos somos Guinea Ecuatorial.

Hoy más que nunca, cuando el régimen de Malabo se tambalea, cuando su máximo dirigente está incapacitado y su círculo más cercano solo busca prolongar su poder para seguir saqueando los recursos del Estado, debemos tener muy claro que el futuro depende de nosotros. No es momento de esperar salvadores. Es momento de organizarnos, de educarnos políticamente, de tender puentes, de hablar con nuestros vecinos, con nuestras familias, de sembrar la idea de que otro país es posible… y necesario.
No será fácil. No será rápido. Pero será nuestro.
Lo que nos espera no es solo el final de una dictadura, sino el nacimiento de una nueva Guinea Ecuatorial. Una nación libre, democrática y solidaria. Un país donde los jóvenes puedan soñar sin tener que huir. Donde la riqueza se invierta en escuelas y hospitales, no en mansiones ni coches de lujo. Donde se respete al ciudadano y se premie el talento, no la sumisión.

Así que no pierdas la esperanza, compatriota. Lo que hoy parece imposible será mañana nuestra realidad. Pero para que eso ocurra, tenemos que empezar desde hoy, desde dentro, desde abajo, desde todos.
La libertad no se mendiga. La libertad se construye. Y la vamos a construir juntos.
Un fuerte abrazo fraternal y ¡adelante siempre!
Armengol Engonga Ondo
presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial


