Por Armengol Engonga Ondo, presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial
Queridos compatriotas,
Cuando desde el Partido del Progreso insistimos tanto en recuperar nuestra memoria histórica, no lo hacemos por nostalgia, sino por una razón de justicia: contar toda la verdad, sin trampas ni cartón, para que nadie manipule lo que hemos sido, lo que somos y lo que seremos. Nuestra historia reciente está marcada por dos dictaduras inhumanas: la de Francisco Macías y, sobre todo, la de Teodoro Obiang, el dictador más longevo y corrupto de África, que durante más de cuatro décadas ha destruido libertades, convivencia, desarrollo y derechos humanos en Guinea Ecuatorial.
Uno de los mayores engaños de Obiang es su narrativa de que “nos salvó” de Macías y de los colonos españoles. Con esa mentira ha pretendido justificar su golpe del 3 de agosto de 1979 y presentarse como salvador, cuando en realidad recibió un país con una infraestructura sólida en sanidad y educación, y lo convirtió en un desastre. Hoy lo vamos a desmontar hablando de la sanidad, tal y como haremos con cada sector.

La sanidad bajo Obiang: una tragedia nacional
La sanidad actual de nuestro país es un drama. Los hospitales carecen de equipamiento, de medicamentos y, sobre todo, de personal cualificado. Apenas se invierte un 3% del PIB en salud, cuando sabemos que un sistema sanitario digno es la base de la vida y del progreso.
Los hospitales tienen tan mala fama que muchos compatriotas prefieren no acudir: quien entra, muchas veces no sale vivo. Incluso los jerarcas del régimen y la propia familia Obiang lo saben: cuando enferman, huyen a España, Francia, Camerún, Gabón o Nigeria a tratarse. Ellos mismos reconocen, con su comportamiento, que han condenado a nuestro pueblo al abandono y a la muerte evitable.

La verdad histórica: cuando Guinea tenía la mejor sanidad de África
Frente a esta ruina actual, nuestra memoria nos recuerda otra realidad. La sanidad española entre 1910 y 1930 logró erradicar gran parte de las enfermedades endémicas con medidas de higiene, campañas de vacunación, exámenes médicos obligatorios y lucha contra enfermedades como la tripanosomiasis o la lepra, con leproserías en Micomeseng y Ebebiyin.
Había hospitales en Santa Isabel (Malabo), San Carlos (Luba), Bata y Cogo, con material quirúrgico avanzado para su época y apoyo de religiosas en la atención. Existían dispensarios en Aconibe, Acurenam, puestos sanitarios en Niefang, Ebebiyin, y casas de maternidad. Cuando nos convertimos en provincias españolas en 1959, Guinea Ecuatorial tenía la mejor sanidad de África, con hospitales de referencia y todas las especialidades médicas.
Yo mismo fui testigo de la inauguración del hospital de Bata en los años 60, un centro moderno que atraía a pacientes incluso de países vecinos. Con apenas 400.000 habitantes, disponíamos de una infraestructura sanitaria que hoy parece un sueño.

El futuro que vamos a construir: salud y dignidad
La pregunta es inevitable: ¿por qué hoy tenemos una esperanza de vida tan baja? La respuesta es clara: abandono, corrupción y desprecio por la vida humana bajo la dictadura de Obiang.
El Partido del Progreso está decidido a revertir esta tragedia. Nuestro compromiso es firme:
- Invertiremos el 8% del PIB en sanidad, con una evaluación seria de necesidades.
- Reconstruiremos hospitales, centros de salud y dispensarios en todo el país.
- Contrataremos médicos y personal sanitario extranjero mientras formamos a nuestros propios profesionales.
- Crearemos una universidad de medicina y una escuela universitaria de enfermería para preparar a las nuevas generaciones en todas las especialidades.
- Combatiremos con rigor las enfermedades transmisibles y crónicas que hoy devastan a nuestras familias: malaria, tuberculosis, VIH, meningitis, diabetes, entre muchas otras.

Palabra y esperanza
Queridos paisanos, nosotros somos gente de palabra. Cuando llegue el cambio político —que será irreversible— volveremos a casa en libertad, y trabajaremos duro para devolverle a Guinea Ecuatorial la salud, la dignidad y la esperanza que nos han robado.
Recuperar nuestra memoria no es un ejercicio del pasado, es la brújula que nos guía hacia el futuro. Como dice el proverbio: los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetir sus tragedias. Nosotros no lo permitiremos.
Sigamos firmes y unidos. Lo bueno está por llegar.
Un fuerte abrazo fraternal,
Armengol Engonga Ondo
presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial


