Por Armengol Engonga Ondo, presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial
Guinea Ecuatorial, nuestro país del alma, está considerado actualmente como un país muy inseguro y peligroso para viajar, vivir, hacer negocios o cualquier iniciativa en favor de la sociedad. A primera vista parece que no tenemos futuro.
La dictadura de Teodoro Obiang y su familia han hecho de la inseguridad un negocio de vida: robar con impunidad los recursos que nos pertenecen a todos y perseguir a cualquier ciudadano que proteste. Marcan, detienen, torturan, encarcelan e incluso matan con total impunidad y nepotismo.
En los últimos meses hemos visto con dolor el aumento de la delincuencia común, la prostitución en las calles por falta de trabajo, los asaltos violentos en lugares públicos. Se recomienda a la población extremar la precaución, sobre todo por la noche: no usar taxis, no caminar solo, no visitar zonas militares. Así vive hoy nuestro pueblo, con miedo permanente.
La seguridad de cualquier sociedad es la base imprescindible para su desarrollo, prosperidad y estabilidad. Un ciudadano que se sabe protegido vive mejor su libertad. La democracia es, precisamente, el imperio de la ley, y los más vulnerables son los que merecen mayor protección.
En Guinea Ecuatorial, esa seguridad brilla por su ausencia desde hace más de cuatro décadas. La única seguridad que existe hoy es la de la familia Obiang, custodiada por mercenarios extranjeros y cuerpos armados pagados con el dinero público. En cambio, los ciudadanos están completamente desprotegidos.

La inversión extranjera, un termómetro de la seguridad
En los últimos tiempos, la inversión extranjera ha desaparecido de Guinea Ecuatorial. Nadie quiere arriesgar su dinero en un país sin garantías jurídicas, donde las reglas cambian al antojo del dictador y donde no existe una justicia independiente que proteja a empresas ni a ciudadanos.
Esto demuestra que la seguridad no es solo cuestión de proteger a las personas: también es la base para atraer inversiones, generar empleo y abrir oportunidades para todos. Ningún inversor serio acudirá a un país donde impera la corrupción y la inseguridad jurídica.
Por eso, el Partido del Progreso se compromete a restaurar el Estado de Derecho desde el primer día, garantizando que Guinea Ecuatorial vuelva a ser un país fiable, atractivo y seguro tanto para sus ciudadanos como para quienes quieran invertir en su desarrollo.

La propuesta del Partido del Progreso
El Partido del Progreso tiene un proyecto serio para que la seguridad sea una realidad en la vida de cada ciudadano:
- Una Policía Nacional con formación profesional permanente.
- Una Policía de Fronteras eficaz y moderna.
- Una Policía Judicial independiente y profesional.
- Una Policía Local de cercanía, próxima a la gente.
- Una justicia libre e independiente, con separación real de poderes.
Invertiremos en seguridad como hacen los países desarrollados: con visión de futuro, con formación y con respeto a la ley. Porque la seguridad es la base de la libertad y del progreso.

El fin del miedo
Queridos compatriotas, ha llegado el momento de acabar con el miedo. En la nueva Guinea Ecuatorial, los que deben temblar serán los delincuentes y los corruptos, no los ciudadanos de bien. La convivencia pacífica será la norma, y la justicia será igual para todos, empezando por el presidente de la República.
Cada vez estamos más cerca de nuestra meta: el fin de la dictadura y el inicio de la transición política. El post-Obiang será la etapa en la que los exiliados regresen en libertad y el pueblo viva finalmente protegido por un Estado democrático y justo.
Un fuerte abrazo fraternal.


