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La visión del embajador Gilmour para África y la apuesta del PPGE por el futuro de Guinea

Por Redacción

19/05/2025

Editorial 

Una visión compartida: lo que el Embajador Gilmour expresa, el PPGE lo defiende desde hace años

Las recientes declaraciones del embajador de Estados Unidos en Guinea Ecuatorial, David R. Gilmour, en una entrevista concedida a una revista americana, son una aportación valiosa al debate sobre el futuro de nuestro país. No solo por la claridad con la que describe los desafíos que enfrenta Guinea Ecuatorial, sino por la coincidencia sustancial entre sus propuestas y los principios que el Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial (PPGE) viene defendiendo desde hace años.

El embajador habla de prosperidad compartida, de crear condiciones reales para el empleo, de una justicia previsible, educación de calidad, infraestructuras básicas, medios de comunicación libres y un sistema económico abierto que facilite la inversión, la diversificación y el emprendimiento. Todo ello con el respeto absoluto a la soberanía nacional, pero con reglas claras, como sucede en los países que funcionan.

Nosotras, desde el PPGE, no podemos sino sentirnos interpeladas positivamente por estas palabras. Porque llevamos mucho tiempo repitiendo que sin libertad, sin justicia independiente, sin respeto al Estado de derecho y sin economía de mercado con rostro humano, Guinea Ecuatorial no podrá avanzar. Lo decimos como demócrata-cristianos, convencidos de que la política debe estar siempre al servicio de la persona concreta, no de ideologías vacías ni de colectivos abstractos que terminan aplastando al individuo.

Desde el PPGE defendemos una economía abierta que no signifique sometimiento, sino cooperación; un marco legal serio y confiable que atraiga inversión sin corrupción ni opacidad; una apuesta por la formación y la capacitación de la juventud, no solo como discurso, sino como política de Estado. Hemos insistido en la necesidad de infraestructuras útiles, conectividad real, y en el papel clave de la libertad de prensa como piedra angular de cualquier democracia sólida.

No es casualidad que el embajador cite como ejemplos positivos a países como Ruanda, Ghana o Costa de Marfil. Son naciones africanas que han entendido que el futuro pasa por gobernanza, innovación, transparencia y educación técnica de calidad. Guinea Ecuatorial no tiene por qué resignarse a la dependencia, ni a vivir hipotecada por intereses que solo buscan materias primas sin importar el bienestar del pueblo.

En ese sentido, el mensaje que transmite Estados Unidos en boca de su embajador no es una imposición, ni una injerencia. Es una invitación al cambio y a la responsabilidad, que desde el PPGE recogemos como refuerzo a una línea que ya venimos marcando. Porque nuestro compromiso es claro: crear una Guinea Ecuatorial libre, próspera y justa, donde el poder no se herede, sino que se legitime en las urnas y se ejerza con transparencia.

No obstante, desde el PPGE también quisiéramos hacer un llamamiento al embajador y, a través de él, al Gobierno de Estados Unidos: se necesita más compromiso político con la democratización de Guinea Ecuatorial. Es imprescindible que la comunidad internacional, y en especial un socio tan influyente como Estados Unidos, no limite su papel al acompañamiento diplomático, sino que exija con firmeza al régimen que ponga fin al saqueo sistemático de los recursos nacionales. Los ingresos del petróleo deben beneficiar a la población, no seguir siendo desviados a cuentas personales en el extranjero.

Recordamos con claridad la etapa del embajador John Bennett, bajo cuya presión la justicia y el Senado estadounidense investigaron las cuentas del presidente Obiang en el Banco Riggs, lo que terminó provocando su cierre. Aquella actuación firme envió un mensaje claro de que el abuso del poder y la corrupción no podían quedar impunes. Hoy, Guinea Ecuatorial necesita ese mismo nivel de determinación internacional para frenar el deterioro institucional y garantizar un futuro mejor para su pueblo.

Seguiremos insistiendo. Porque creemos que hay otra forma de gobernar. Porque creemos en una Guinea Ecuatorial libre, con justicia, con oportunidades y con dignidad para todos. Y porque, como bien ha dicho el embajador Gilmour, el futuro del país debe construirse con los guineanos, no contra ellos.

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