Por Armengol Engonga Ondo, presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial
Queridos compatriotas,
Quiero volver a insistir en una idea que me acompaña desde hace años y que considero fundamental: nuestra Memoria Histórica.
En ella están las claves de lo que fuimos, de lo que somos y, sobre todo, de lo que podemos volver a ser como nación.
Cuando uno reflexiona con honestidad, surge inevitablemente una pregunta:
¿en qué momento se torció el rumbo de nuestra sociedad?
¿Cómo es posible que un pueblo que fue civilizado, educado, respetuoso y con valores sólidos, haya terminado sumido en la descomposición moral, la codicia, el abuso, el alcohol, las drogas y la pérdida de referentes?
¿Qué nos ha traído hasta aquí?
Venimos de una sociedad guineana con valores profundamente arraigados: la amistad, la solidaridad, el esfuerzo, la justicia, la verdad, la convivencia pacífica y el orgullo de pertenecer a una nación.
Y, sin embargo, todo eso ha sido desmontado.
Si repasamos nuestra historia reciente, la conclusión es dolorosamente clara:
hemos caído en manos de pésimos dirigentes políticos.

Tras la independencia otorgada por España en 1968, nuestro país entró en una etapa oscura marcada por dos figuras:
Francisco Macías Nguema y Teodoro Obiang Nguema.
La gran decepción fue inmediata. Fue como entrar en un túnel del tiempo, pero hacia atrás.
Dos dictadores sin preparación, con delirios de grandeza y profundamente inseguros, incapaces de estar a la altura de la responsabilidad que asumieron.
El primero, Francisco Macías Nguema, gobernó desde el miedo y el caos.
Su comportamiento errático, sus discursos incoherentes y su obsesión por el control destruyeron los pilares básicos del país.
Persiguió la educación, atacó el comercio y la industria, censuró la lengua española y emprendió una persecución contra la Iglesia, cerrando templos en un país mayoritariamente alfabetizado y profundamente católico.
Un dato revelador: fue paciente del psiquiatra D. Juan José López Ibor.
Pero si Macías inició la destrucción, quien la consolidó fue su sucesor.

Tras el golpe de Estado de 1979, Teodoro Obiang Nguema tomó el poder y ha gobernado durante más de cuatro décadas.
Su rasgo más característico ha sido la desconfianza permanente, lo que le ha convertido en un peligro constante para el país.
Su escasa preparación le ha llevado a rodearse de profesionales a los que, lejos de escuchar, ha utilizado para humillar.
Les pedía opinión… para hacer exactamente lo contrario.
Un mensaje claro: aquí mando yo.
Ha utilizado a las personas como herramientas desechables, mientras solo ha depositado su confianza en su círculo familiar.

El resultado es evidente.
Durante 46 años, ha debilitado todas las instituciones del Estado:
- La sanidad está prácticamente desmantelada.
- La educación reducida a mínimos.
- La justicia manipulada sin pudor por su entorno familiar.
Su propio hijo, conocido como Teodorín, ha protagonizado abusos de poder totalmente escandalosos, encarcelando a ciudadanos sin garantías judiciales y otras circunstancias lamentables que sería muy largo de exponer.
Mientras tanto, la sociedad se ha fracturado:
unos pocos viven en la abundancia… y la mayoría sobrevive como buenamente puede.
Hoy vivimos una situación de estancamiento, desorden y profunda crisis.
Un país que, tras 57 años de dictadura —11 de Macías y 46 de Obiang— ha sufrido un retroceso enorme en todos los ámbitos: moral, social, político, económico y cultural.
Y a pesar de ello, Guinea Ecuatorial no es solo esto.

Nuestro país siempre ha contado con profesionales brillantes, preparados y comprometidos.
Muchos fueron vigilados, apartados, perseguidos o silenciados.
Quiero recordar hoy a algunos de ellos:
- D. Ernesto María Cayetano, Ingeniero de Caminos
- D. Abia Biteo Bórico, Ingeniero Químico
- D. Plácido Micó, Ingeniero Químico
- D. Amancio Nsé, Arquitecto
- D. Anselmo Nsue Eworo, Doctor en Farmacia e Ingeniero de Montes
- D. Inestrosa Ikaka, Economista
- Dña. Gema Jones, Abogada
- D. Fabián Nsue, Abogado
- D. Ponciano Mbomio, Doctor en Derecho
- D. José Luis Jones, Abogado
- D. Elías Maho, Doctor en Medicina
- D. Wenceslao Mansogo, Doctor en Medicina
- D. Marcos Manuel Ndong, Economista.
Y también nuestros referentes intelectuales:
- D. Donato Ndong Biyogo, periodista, escritor y conferenciante
- D. Juan Tomás Ávila Laurel, poeta, novelista y ensayista
- D. Justo Bolequia Boleká, poeta, profesor universitario y escritor
- D. Francisco Zamora, escritor, periodista y artista
- D. Anacleto Olo Mibuy, intelectual y estudioso de la cultura y la etnografía
Esta es la Guinea Ecuatorial real.
La Guinea Ecuatorial con talento, con dignidad y sobre todo, con futuro.
Los Obiang pasarán a la historia como lo que son:
un accidente histórico y un insulto a la inteligencia de nuestro pueblo.

Mientras nosotros trabajamos seriamente en una transición política, en un Gobierno de Unidad Nacional y en el retorno en libertad de nuestra diáspora, otros siguen atrapados en el ruido, en la incoherencia y en la mediocridad. Todos sabemos a quienes me refiero.
Son el producto de la dictadura:
un sistema que premia la ignorancia, la sumisión y la incapacidad.
Pero ese tiempo ha terminado. Ya ha pasado.
Ahora es el momento de las personas comprometidas.
De quienes tienen ideas.
De quienes quieren construir.

El régimen sigue extorsionando al país, exigiendo dinero incluso en momentos simbólicos, aprovechando acontecimientos como visitas internacionales. Tal es el caso del viaje a Guinea Ecuatorial del Papa León XIV. La dictadura es capaz de quitarle los bocadillos a los niños por pura avaricia y maldad ¿Dónde se ha visto que cobren a su gente por algo que debería asumir el propio gobierno? Son una absoluta vergüenza.
Es una muestra más del nivel de degradación al que han llevado a nuestra nación.
Mientras tanto, figuras como la “señora” Constancia Mangue, en sus intentos de legitimación internacional, siguen encontrando puertas cerradas, por más empeño que pone en promocionar a su vástago, “Teodorín”. Vaya papelón.
El mundo ya ha entendido lo que ocurre en Guinea Ecuatorial.

Queridos compatriotas,
La Guinea Ecuatorial por la que estamos trabajando es posible.
Y no solo es posible: es inevitable.
Porque existe.
Porque está en su gente.
Porque está en su talento.
Porque está en su voluntad de cambio.
Desde el Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial, seguimos trabajando con firmeza, responsabilidad y esperanza.
Lo mejor está por llegar.
Un abrazo fraternal,
D. Armengol Engonga Ondo
presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial


