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Libertad, respeto y convivencia: principios irrenunciables para el futuro de Guinea Ecuatorial

Por Redacción

25/06/2025

Por Juan Cuevas, Secretario de Formación del PPGE

En una sociedad libre y justa, el respeto a la conciencia individual no es un privilegio, sino un derecho inalienable. Guinea Ecuatorial, como nación que aspira a caminar hacia la democracia, necesita fundar su futuro sobre principios sólidos: libertad de pensamiento, respeto a las creencias, dignidad de la persona y convivencia entre ciudadanos diversos.

Desde el Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial (PPGE), afirmamos con claridad que somos un partido no confesional, pero no indiferente a los valores. Nuestra acción política se apoya en principios inspirados en el cristianismo, profundamente arraigados en la cultura de nuestro pueblo: la defensa de la propiedad privada, el respeto a la persona y a su libertad, la protección de su dignidad, una economía que esté al servicio de todos los guineanos, y unos servicios públicos que dignifiquen la vida y el futuro de nuestra población.

No aceptamos que la religión se utilice como herramienta de manipulación política, como ha hecho durante décadas la dictadura para someter al pueblo bajo una falsa apariencia de espiritualidad. Pero tampoco aceptamos el otro extremo: la imposición de una visión materialista y antirreligiosa importada de ideologías comunistas que nada tienen que ver con nuestra historia ni con los anhelos profundos de la mayoría de los guineanos.

Algunos compatriotas que han vivido en regímenes totalitarios intentan hoy convertir foros, grupos de WhatsApp y espacios públicos en auténticos púlpitos de intolerancia contra la religión. Ridiculizan la fe, menosprecian al creyente y repiten el viejo discurso de que la religión es un freno para el desarrollo, que mantiene al pueblo en la ignorancia y que debe ser erradicada si Guinea quiere progresar. Lo hacen en nombre del progreso, pero niegan la base más elemental del progreso verdadero: la libertad de conciencia.

El PPGE defiende esa libertad sin condiciones, como un derecho humano fundamental. Todo guineano tiene derecho a creer o no creer, a practicar su religión o a vivir sin ella, siempre que lo haga en paz y sin lesionar los derechos de los demás. El Estado no debe imponer creencias, pero sí debe garantizar que ninguna persona sea perseguida por tenerlas.

 

La convivencia no se construye desde el desprecio ni desde la sospecha. No se puede levantar una Guinea libre sobre la base del odio, la calumnia o el prejuicio. Lamentablemente, las terminales mediáticas de la dictadura alimentan precisamente esa lógica, promoviendo el enfrentamiento entre opositores, difundiendo rumores sin fundamento y fabricando conflictos donde no los hay. Lo hacen para desmovilizar, dividir y deslegitimar cualquier alternativa democrática. Quien juzga al otro sin pruebas, quien difama a quienes piensan distinto, quien usa la ideología para negar la libertad ajena, está sembrando división, miedo e injusticia. Y eso, aunque lo disfracen de patriotismo o moral superior, no construye un país: lo destruye desde dentro.

Como partido político, creemos que la dignidad del ser humano está por encima de cualquier poder. Y que una política verdaderamente humana es la que protege la vida, garantiza la libertad, respeta la propiedad, fomenta el trabajo digno y pone la economía al servicio del pueblo. Estos son valores en los que se encuentran muchos guineanos, creyentes y no creyentes, y en los que nosotros basamos nuestro proyecto político.

Por eso, hacemos un llamamiento a todos los ciudadanos: respetemos al otro, incluso cuando no compartamos sus creencias. No caigamos en la trampa de quienes quieren dividirnos por nuestra fe o por nuestra historia personal. Construyamos juntos una Guinea de convivencia, donde nadie tenga que esconder lo que piensa o lo que cree.

El futuro de Guinea Ecuatorial será verdaderamente libre cuando cada guineano pueda alzar la voz sin miedo, vivir su fe sin presión, y trabajar dignamente para sacar adelante a su familia. Ese es el país que queremos. Y es el país que, con la ayuda de todos, vamos a construir.

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