logo Partido del Progreso

El Confidencial
de Guinea Ecuatorial

La Voz de la Democracia

bandera Guinea Ecuatorial_200x133

El Confidencial de Guinea Ecuatorial

La Voz de la Democracia

Una economía humana para una Guinea digna y libre

Por Redacción

27/05/2025

Por Juan Cuevas, Secretario de Formación del PPGE

Guinea Ecuatorial vive un momento decisivo. Durante décadas, la dictadura ha sometido la economía nacional al capricho de una familia, ha saqueado el patrimonio colectivo y ha abandonado a su pueblo a la pobreza y la humillación. Pero hay otra forma de hacer política. Otra forma de concebir la economía. Otra forma de construir país.

Desde el Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial (PPGE), inspirados en los principios de la democracia cristiana y guiados por la doctrina social cristiana, proponemos una economía centrada en el ser humano, orientada al bien común y construida desde la responsabilidad, la libertad y la justicia. Lo que defendemos no es una ideología impuesta, sino una ética política: una manera de poner la economía al servicio de la persona, de la familia, de la comunidad y de la nación.

Los fundamentos de este modelo se resumen en cinco valores esenciales:

Primero, la dignidad de la persona humana. Toda acción política y económica debe tener como centro al ser humano, no al dinero, ni al poder. La persona no es un instrumento, sino el fin último. Por eso, todo ecuatoguineano tiene derecho a un trabajo digno, a una vida libre, a una existencia que no esté marcada por el miedo ni por la miseria.

Segundo, el bien común. La riqueza del país no puede estar concentrada en manos de una élite extractiva. Debe servir a todos. La economía no puede ser una herramienta para enriquecer a unos pocos, sino una vía para organizar la sociedad con justicia, igualdad de oportunidades y equilibrio territorial.

Tercero, la subsidiariedad. El poder centralizado y opresivo debe dar paso a una organización del país en la que cada comunidad, cada municipio y cada provincia tenga capacidad de decidir y actuar. Desde el PPGE defendemos un Estado eficaz, pero no omnipresente. Un Estado que apoye, pero que no sustituya la iniciativa de la sociedad civil, las empresas y las personas.

Cuarto, la solidaridad. Ningún país es viable si se deja atrás a los más vulnerables. Una nación fuerte es una nación que cuida de sus niños, de sus ancianos, de sus trabajadores, de sus mujeres y de sus comunidades rurales. El crecimiento económico sin justicia social es otra forma de violencia. Por eso, proponemos una economía que redistribuya, que proteja, que incluya.

Y quinto, la centralidad de la familia y la comunidad natural. La familia es la primera escuela de vida, y el tejido natural donde se aprende la responsabilidad, el amor al prójimo y el esfuerzo. Protegerla no es una consigna conservadora, sino una necesidad estructural para construir una sociedad cohesionada, estable y humana.

Desde estos principios, nuestra propuesta económica es clara y profunda.

Comenzamos por devolverle el valor a la agricultura. Guinea tiene tierras fértiles, recursos hídricos abundantes y un clima privilegiado. Pero hemos sido empujados a depender de las importaciones. Nosotros planteamos una verdadera revolución rural: una reforma agraria profunda que devuelva las tierras usurpadas por la dictadura y su secuaces a sus legítimos propietarios, muchos de ellos exiliados. La  tierra tiene que estar disponible para quienes la quieran trabajar, la creación de cooperativas apoyadas por el estado, acceso a insumos y formación técnica, redes logísticas y precios justos. Apostamos por el campo no por nostalgia, sino porque es la base de nuestra soberanía alimentaria, de la justicia territorial y de la inclusión social.

Imagen: Juan Cuevas y James Nbaitim en un intercambio tecnología con Ghana Climate Innovation Centre. A pesar de su urbanización, Accra mantiene una práctica significativa de agricultura urbana. Se estima que el 90% de las verduras frescas consumidas en la ciudad provienen de cultivos urbanos, y aproximadamente el 46% de los hogares participan en alguna forma de agricultura urbana. Los sistemas de cultivo incluyen jardines en patios traseros, huertos comunitarios y parcelas en espacios abiertos. Los cultivos comunes son vegetales de hoja verde, tomates, okra y pimientos. Además, la cría de aves y peces en pequeña escala complementa la producción agrícola.

Apostamos también por una economía abierta al libre comercio, especialmente con nuestros hermanos africanos. Guinea no puede vivir aislada. Apoyaremos la integración plena en el Área de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA), limpiaremos nuestras aduanas de corrupción, invertiremos en infraestructura regional y fomentaremos el comercio justo. Pero esta apertura no debe hacernos vulnerables. Debemos defender nuestras capacidades productivas y garantizar condiciones equitativas.

La industrialización es otro eje clave. El petróleo ha enriquecido a unos pocos y dejado al país sin tejido productivo. Hay que transformarlo. Proponemos una industria nacional al servicio del pueblo: transformación de productos agrícolas, pesqueros, forestales y energéticos. Incentivos para fábricas que se instalen en Guinea. Parques industriales con participación público-privada. Un modelo que genere empleo, retenga el valor añadido dentro del país y reduzca la dependencia de las importaciones.

El emprendimiento libre es una expresión directa de la dignidad humana y la subsidiariedad. Hoy en Guinea, emprender significa pagar sobornos, esquivar a funcionarios corruptos y enfrentarse a normas opacas. Vamos a terminar con eso. Propondremos una legislación justa, una administración transparente y una banca ética que ofrezca créditos accesibles, especialmente a jóvenes y mujeres. Fomentaremos la formación, la asesoría y la libertad empresarial como base de una nueva economía nacional.

Y respecto a la inversión extranjera, somos claros: sí, pero con condiciones. Guinea debe estar abierta al mundo, pero no sometida. Ofreceremos garantías jurídicas, transparencia y estabilidad fiscal a quienes quieran invertir con respeto y visión a largo plazo. Revisaremos los contratos firmados bajo la dictadura, protegeremos nuestros intereses estratégicos y exigiremos que toda inversión genere empleo local, transferencia de tecnología y respeto medioambiental.

Esta es nuestra propuesta. No hablamos de cifras vacías ni de planes abstractos. Hablamos de poner el alma en la economía. De crear una Guinea Ecuatorial nueva, donde el trabajo vuelva a tener valor, donde la tierra produzca, donde la juventud emprenda, donde la riqueza circule, donde el Estado proteja sin aplastar, y donde la libertad económica sea posible para todos, no solo para los poderosos.

La democracia cristiana no es una ideología más. Es un compromiso ético con la justicia y con la vida. Es una propuesta concreta para reconciliar economía y humanidad. Y el PPGE se propone llevarla adelante, sin complejos, con coraje y con esperanza.

Porque Guinea merece algo mejor. Porque Guinea puede ser digna, libre y próspera. Y porque esa Guinea empieza hoy.

Otras noticias

Guinea Ecuatorial: entre el conformismo y la urgencia de cambio

Un llamamiento desde el interior frente a la apatía social y la necesidad urgente de ruptura con el sistema. El mayor obstáculo para el progreso de Guinea Ecuatorial no es solo la represión del régimen, sino también el conformismo y la desunión entre quienes desean un...

De la Redaccion Hay consensos silenciosos que definen el futuro de un país. En Guinea Ecuatorial, uno de ellos es tan evidente como inquietante: nadie quiere a Teodorín No lo quiere el pueblo, que vive atrapado entre el miedo y la resignación. No lo quieren tampoco...