A nuestra redacción: ¡Queridos compañeros del PPGE¡
Les escribo desde el Continente con el alma rota y la garganta cerrada por la rabia. Desde aquí, donde la miseria se ha vuelto normal y el miedo nos acompaña como una sombra fiel, les confieso que ya no sé cuánta resistencia nos queda. Porque lo que estamos viviendo no es vida, es una supervivencia humillante, atrapados entre el terror oficial y la indiferencia internacional.
Y mientras tanto, Teodorín sigue subiendo vídeos a Instagram. Vídeos de coches que valen más que una aldea entera. Relojes bañados en diamantes, aviones privados, fiestas desbordadas de alcohol, mujeres y desprecio. Todo eso lo publica sin pudor. Con la misma arrogancia con la que su padre aplastó generaciones y su madre calló frente al dolor del pueblo.
Se ríe de nosotros. En público. Cada semana. Cada vez que publica.
Lo peor es que muchos de nuestros compatriotas ya ni se inmutan. Incluso algunos exiliados —que deberían ser nuestra voz libre— comparten su propaganda en grupos opositores como si fuesen vídeos curiosos o virales. No saben, o no quieren saber, lo que eso nos hace. Porque nosotros no podemos reír. Nosotros no podemos hablar. Nosotros vivimos aquí, enjaulados por esa familia perversa que gobierna Guinea como si fuera su propiedad privada.
A mí me consume la rabia. Me corroe la moral contemplar este espectáculo de impunidad. Y más aún cuando sabemos lo que se avecina: la muerte de Obiang es cuestión de tiempo, y el miedo más profundo entre la población es que lo suceda Teodorín. Porque con él, Guinea no solo no cambiará: se hundirá más, mucho más.
En los barrios se habla ya en voz baja, con miedo, con angustia: que si Teodorín toma el poder, vendrán los rusos. Que se está negociando su entrada. Que se instalarán aquí como lo han hecho en otras dictaduras. Que vendrán con mercenarios, con armas, con control total. Y que esta vez, el silencio será absoluto, porque ya no habrá ni posibilidad de abrir la boca.
Hoy vivimos amordazados. Pero lo que se teme es que, con Teodorín, estemos amordazados de verdad. Para siempre.
Por eso, lo que para algunos es entretenimiento, para nosotros es horror. Lo que para algunos es “solo un vídeo”, para nosotros es una bofetada en la cara. Y no podemos seguir aceptando eso. Frente a su obscenidad, debemos responder con repulsa pública. Frente a su burla, con dignidad. Frente a su cinismo, con verdad.

Desde España, Guinea Ecuatorial, Estados Unidos, Inglaterra, Francia …El PPGE trabaja incansablemente para instaurar la democracia en nuestro país.
No podemos seguir culpando solo a potencias extranjeras. El verdugo tiene nombre guineano. Es Obiang, sí. Pero también son los que lo sostienen, los que lo justifican, los que hacen negocios con su crimen. Son los partidos del interior comprados por el régimen, los que alargan su existencia con sus silencios y su complicidad.
A esta familia hay que despreciarla públicamente. Sin miedo. Sin matices. Sin vergüenza.
No hay neutralidad posible cuando estamos hablando de la dignidad de un pueblo entero.
Nosotros, los del interior de Guinea, no tenemos otra opción que resistir. Pero ustedes, que tienen libertad de expresión, úsenla con responsabilidad. No caigan en el juego del verdugo. No nos dejen solos frente al abismo. Compartan la verdad, no el veneno.
Por una Guinea Equatorial libre y justa.
¡Viva el PPGE!
¡Abajo la dictadura!
¡Fuera la familia que nos ha robado la vida!


