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OBIANG SE HACE SORDO AL PAPA Y PERSISTE EN LO UNICO QUE SABE: REPRIMIR, ENCARCELAR Y SAQUEAR

Por Redacción

22/04/2026

Editorial

Señor dictador,

Mientras el Santo Padre llama a construir sociedades basadas en la paz, la justicia y el bien común, su régimen encarna exactamente lo contrario.

El Papa habla de reconciliación, pero Guinea Ecuatorial vive bajo el miedo, la represión y la ausencia de libertades fundamentales.
Habla de justicia social, pero la riqueza del petróleo sigue concentrada en una minoría privilegiada mientras la mayoría de los guineanos carece de servicios básicos.

El Santo Padre recuerda que el poder debe estar al servicio del pueblo. Sin embargo, su gobierno ha convertido el Estado en un instrumento de control, enriquecimiento y perpetuación en el poder.

Habla de dignidad humana, pero esa dignidad es negada cuando hay detenciones arbitrarias, persecución política y falta de oportunidades reales para la población.
Habla de paz, pero no puede haber paz sin libertad.
Habla de fraternidad, pero no puede haber fraternidad sin igualdad.
Habla de justicia, pero no puede haber justicia sin rendición de cuentas.

Frente a esta realidad, el Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial representa una alternativa clara y necesaria.

El PPGE defiende un programa social centrado en la dignificación del pueblo guineano:
la redistribución justa de la riqueza nacional, el acceso universal a la educación y la sanidad, la creación de oportunidades reales para los jóvenes y la construcción de un Estado al servicio de todos, no de unos pocos.

Donde su régimen ha sembrado desigualdad, el PPGE propone justicia social.
Donde usted ha impuesto silencio, el PPGE defiende libertad.
Donde usted ha concentrado riqueza, el PPGE apuesta por repartirla con equidad.

El mensaje del Papa no es simbólico. Es una llamada directa al cambio.
Y ese cambio pasa por abandonar un modelo agotado y dar paso a un proyecto que ponga en el centro a las personas.

Porque hoy, en Guinea Ecuatorial, no es el pueblo quien falla a ese mensaje…
es su gobierno quien lo traiciona.

Y frente a esa traición, el pueblo guineano tiene una alternativa: dignidad, justicia y futuro.

 

RESUMEN DEL DISCURSO PAPAL

El Papa León XIV se dirige a las autoridades, al cuerpo diplomático y a la sociedad civil recordando que el mundo atraviesa un momento de gran dificultad, marcado por conflictos, tensiones y un progresivo deterioro de la convivencia entre los pueblos. Señala que la paz está hoy seriamente amenazada y que no puede construirse si no se fundamenta en la justicia, en el respeto mutuo y en el compromiso sincero con el bien común.

Afirma que ninguna sociedad puede sostenerse si se olvida de la dignidad de la persona humana, que debe estar siempre en el centro de toda acción política y social. Recuerda que el poder no es un fin en sí mismo, sino un servicio, y que quienes tienen responsabilidades públicas están llamados a ejercerlas con honestidad, transparencia y un profundo sentido de responsabilidad hacia sus ciudadanos.

El Santo Padre advierte también sobre los peligros de una economía que no beneficia a todos, denunciando las situaciones en las que la riqueza de un país, especialmente cuando proviene de sus recursos naturales, no se traduce en bienestar para la población. Subraya que esta injusticia genera desigualdad, frustración y, en última instancia, inestabilidad, y hace un llamamiento a una distribución más equitativa de los recursos.

Insiste en la necesidad de fortalecer las instituciones, de respetar las leyes y de garantizar los derechos fundamentales, señalando que no puede haber verdadera paz allí donde se vulneran las libertades o donde las personas viven en condiciones de marginación o exclusión. Al mismo tiempo, anima a promover una cultura del diálogo, del encuentro y de la reconciliación, como camino para superar divisiones y construir sociedades más justas y fraternas.

El Papa amplía su mirada al contexto internacional, lamentando que en muchas partes del mundo se prioricen intereses económicos o estratégicos por encima del bienestar de las personas, y critica el aumento del gasto militar frente a la falta de inversión en ámbitos esenciales como la educación o la sanidad. En este sentido, hace un llamamiento a la comunidad internacional para que actúe con mayor responsabilidad y solidaridad.

Finalmente, el Santo Padre invita a todos, y de manera especial a quienes ejercen el liderazgo político, a emprender un camino de renovación moral, basado en valores como la verdad, la justicia, la solidaridad y la esperanza. Recuerda que solo a través de un compromiso auténtico con estos principios será posible construir un futuro más digno, más humano y verdaderamente en paz para todos los pueblos.

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