Primera parte
Por Armengol Engonga Ondo, presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial
Queridos compatriotas:
Hay cosas que uno va aprendiendo con los años. Algunas las aprende estudiando, otras trabajando y muchas simplemente viviendo. La experiencia es más que una forma de conocimiento. La experiencia te dice que nada permanece igual para siempre.
Cambian las personas, cambian las circunstancias, cambian las sociedades y también cambian las organizaciones. Y yo creo que eso, cuando se consigue hacer de manera ordenada y de acuerdo con unas reglas, no solamente tiende a ser normal. Es necesario.
Siempre he sido un defensor de la alternancia. En los Gobiernos, en las instituciones, en los partidos políticos y, en general, en cualquier organización que tenga responsabilidades ante un grupo de personas.
¿Por qué?
Porque cuando se produce una renovación entran nuevas ideas, nuevas energías y nuevas formas de ver las cosas. Los equipos se renuevan, se revisan los errores y aparecen personas que pueden aportar algo diferente.
Eso es avanzar.
Y no lo digo por decir, también lo hemos vivido en el Partido del Progreso.

Hace ya unos años se produjo un cambio importante en la dirección de nuestro partido. Severo Moto, fundador y presidente histórico del Partido del Progreso, decidió presentar su dimisión de manera irrevocable.
Su tiempo ya había pasado. El peso del Partido descansaba sobre equipos nuevos y ya era el momento del cambio.
Recuerdo aquel día porque no fue solamente una sustitución de una persona por otra. Fue el comienzo de una nueva etapa.
Moto había dedicado muchos años a la lucha política y había vivido situaciones muy difíciles. Pero llegó un momento en el que entendió que también había que saber dar un paso a un lado y dejar a los equipos que teníamos otras formas de trabajar y liderábamos la presencia del Partido en las distintas mesas de negociación, los que avanzáramos libremente sin que nos pusieran palos en las ruedas y, sobre todo, ayudando a tener éxito.
En la carta que dirigió a la militancia fue absolutamente claro. Explicó que había tomado la decisión después de haberla pensado durante meses y pidió a los militantes que apoyaran a quien hasta entonces había sido su vicepresidente: yo.
No me parece un detalle menor.
Porque hablar de democracia es fácil. Lo verdaderamente importante es saber practicarla cuando llega el momento de tomar decisiones.
La Comisión Permanente del Consejo Nacional, que es el máximo órgano del partido entre congresos, se reunió para abordar aquella situación. Se deliberó y se produjo una votación. Finalmente, de acuerdo con nuestros Estatutos, el vicepresidente debía asumir la presidencia ante la vacante del cargo. Y así comenzó una nueva etapa para el Partido del Progreso.
Para acceder a la noticia sigue este enlace: https://geconfidencial.blogspot.com/2020/08/comunicado-urgente-del-partido-del.html?m=1

Yo siempre he tenido un enorme respeto por Severo Moto. Eso no cambia porque hoy ocupemos responsabilidades diferentes a las que ocupábamos entonces.
Al contrario.
Creo que una organización madura debe saber reconocer lo que cada persona ha aportado y, al mismo tiempo, entender que nadie puede ser imprescindible para siempre.
Los tiempos cambian.
Y los equipos tienen que saber cambiar con ellos.
Para mí, esa es una de las grandes diferencias entre una organización que quiere avanzar y otra que simplemente quiere conservar lo que tiene.

La alternancia permite que una organización tome otro impulso sin necesidad de destruir todo lo anterior. Permite aprovechar la experiencia de quienes estuvieron antes y, al mismo tiempo, incorporar ideas nuevas y nuevas personas.
No se trata de borrar el pasado.
Se trata de aprender de él.
A veces hablamos de democracia y pensamos inmediatamente en unas elecciones. Naturalmente, las elecciones son fundamentales. Pero la democracia es algo muchísimo más amplio.
También significa aceptar que quien gobierna puede dejar de hacerlo. Que quien tiene una responsabilidad puede perderla. Que quien está hoy en la oposición puede estar mañana presidiendo. Y que quien gobierna hoy tendrá que aceptar algún día que otros tomen el relevo.
Eso es lo normal.
Y cuanto antes entendamos esto, mejor.

Yo no creo en los cargos como una propiedad personal. Un cargo es una responsabilidad que se recibe durante un tiempo determinado.
Después hay que saber entregarlo.
Y aquí hay algo que me parece especialmente importante para Guinea Ecuatorial. Necesitamos acostumbrarnos a pensar en términos de instituciones y no solamente de personas.
Las personas pasan.
Las instituciones han de permanecer.
Un país no puede depender eternamente de la voluntad, del carácter o de las decisiones de una sola persona. Tampoco un partido político debería depender indefinidamente de una única generación.
Tenemos que crear equipos.
Tenemos que formar personas.
Tenemos que permitir que aparezcan nuevas capacidades.
Y tenemos que entender que la renovación no es una amenaza.
Es una señal de vida y progreso.
También hay una cosa que he aprendido con el tiempo: cuando uno tiene delante una posibilidad de elegir, empieza a mirar las cosas de otra manera.

No es lo mismo sentarse siempre en el mismo comedor comunal y comer lo que toque ese día que entrar en el restaurante que quieras, mirar la carta y decidir qué quiere uno comer.
Parece una comparación muy sencilla, pero creo que explica bastante bien lo que significa avanzar.
Elegir.
Tener alternativas.
Poder comparar.
Poder decir que esto me gusta y aquello no.
Y poder cambiar de opinión mañana.
Eso también es modernidad.
Eso también es desarrollo.
Guinea Ecuatorial necesita avanzar hacia una sociedad en la que los ciudadanos puedan elegir en muchos ámbitos de su vida y no tengan que aceptar siempre una única posibilidad.
Y la política no puede ser diferente.
Una democracia auténtica necesita alternancia porque necesita ciudadanos críticos que sepan elegir, instituciones que puedan funcionar y equipos preparados para asumir responsabilidades.
Pero la alternancia no ha de convertirse en una revancha. En pura venganza.
Cuando alguien llega nuevo, no puede pensar que todo lo que hicieron los anteriores debe desaparecer. Y quienes dejan una responsabilidad tampoco deberían considerar que quienes llegan son sus enemigos y que no tienen ni idea.
Tenemos que aprender a trabajar de otra manera.
Unos llegan.
Otros se van.
Unos tienen más experiencia.
Otros aportan ideas nuevas.
Y mañana puede ocurrir al revés.
Así avanzan las sociedades normales y civilizadas.
Yo lo he vivido personalmente dentro del Partido del Progreso y creo que es una experiencia que nos debe servir para entender algo mucho más grande.
Si queremos una Guinea Ecuatorial moderna, democrática y desarrollada, tendremos que aprender a aceptar el cambio como algo natural.
Los equipos cambian.
Las responsabilidades cambian.
Las generaciones cambian.
Y los tiempos también cambian.
Lo importante es que las reglas sean claras y que todos sepamos respetarlas.
Eso es lo que permite que una organización pueda continuar después de que cambien sus dirigentes.
Y eso es también lo que algún día tendrá que ocurrir en nuestro país.
Una Guinea Ecuatorial en la que nadie tenga que preguntarse quién será el próximo hombre fuerte.
Una Guinea Ecuatorial en la que sepamos que las instituciones están por encima de las personas y que las responsabilidades públicas no pertenecen a nadie.
Pertenecen solo al pueblo y se ejercen durante un tiempo determinado.
Eso, para mí, es democracia.
Y eso es también lo que entiendo por alternancia.
Los tiempos cambian. Y nosotros tenemos que estar preparados para cambiar con ellos.
Lo bueno está por llegar.
Un fuerte abrazo fraternal.
Armengol Engonga Ondo
presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial


