Por Armengol Engonga Ondo, presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial
Queridos compatriotas:
Hay una pregunta que me acompaña desde hace muchos años y que guía cada decisión que tomo como guineano y como presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial.
¿Qué país queremos dejar a nuestros hijos?
Esa es, en realidad, la gran cuestión. La que me preocupa de manera profunda.
No luchamos por ocupar el poder.
No luchamos por cambiar unos nombres por otros.
Luchamos porque creemos que Guinea Ecuatorial tiene que convertirse en un país mucho más justo, más libre, más próspero y más humano.
Ese ha sido siempre el sentido de nuestra lucha.
Y esa sigue siendo hoy nuestra mayor motivación.
Queremos una Guinea Ecuatorial donde la democracia no sea solamente una palabra escrita en una Constitución.
Queremos que sea una forma de vivir.
Un país donde la ley proteja al ciudadano.
Donde el esfuerzo tenga recompensa.
Donde el talento encuentre oportunidades.
Donde nadie tenga que marcharse para construir un futuro digno o lo que es más doloroso, para salvar la vida.
Y donde el Estado vuelva a estar al servicio del pueblo y no el pueblo al servicio del Estado.
Porque gobernar consiste precisamente en eso:
mejorar la vida de las personas.

Lo que nunca deberíamos acostumbrarnos a ver
Estos días he visto varios vídeos grabados en distintos barrios de Malabo.
Ela Nguema.
Semu.
New Bili.
Alcaide.
También en Bata, en barrios como Nkuantoma o Nkomlombong.
Y confieso que esas imágenes me han dejado una pena tremenda y me impresionaron profundamente.
No porque mostraran únicamente calles deterioradas, viviendas precarias o la ausencia de servicios básicos.
Lo que más me dolió fue mirar a los ojos de los niños.
Niños de diez, once o doce años que hablaban con una tristeza impropia de su edad.
Niños que explicaban que durante las vacaciones no tenían nada que hacer.
Que muchos días no sabían qué iban a comer.
Que crecían rodeados de basura, sin espacios para jugar, sin agua potable, sin instalaciones dignas y sin oportunidades para soñar.
Es imposible contemplar esas escenas sin preguntarse qué hemos hecho mal como país.
Porque esos niños no representan el fracaso de una generación.
Representan el fracaso de un modelo político y de gestión que durante demasiado tiempo olvidó cuál era su verdadera obligación.

El cambio debe empezar por las personas
Compatriotas,
La nueva Guinea Ecuatorial no puede limitarse a cambiar un Gobierno por otro.
Tiene que cambiar una forma de entender el poder.
Después de tantos años de dictadura, necesitamos una auténtica enmienda a un modelo que ha confundido el interés de una familia con el interés nacional.
Nosotros queremos construir un país diferente.
Un país donde la riqueza nacional se convierta en escuelas.
En hospitales.
En carreteras.
En agua potable.
En agricultura moderna.
En empleo para nuestros jóvenes.
En oportunidades para nuestras mujeres.
En seguridad jurídica para quienes quieran invertir y crear riqueza.
Queremos una Guinea Ecuatorial moderna.
Abierta al mundo.
Respetuosa con la iniciativa privada.
Comprometida con la justicia social.
Capaz de atraer talento, conocimiento e inversión.
Una Guinea Ecuatorial donde el mérito, el trabajo y la honestidad vuelvan a ser valores reconocidos.
Y donde todos, sin excepción, tengan un lugar.
Porque el futuro no puede construirse excluyendo a nadie.

Estamos preparando el día después
Mientras otros viven pendientes únicamente de conservar el poder, nosotros seguimos trabajando para preparar el futuro.
Perfeccionamos nuestro proyecto político.
Fortalecemos nuestra organización.
Seguimos dialogando con instituciones internacionales y con todos aquellos que desean una transición democrática, estable y pacífica para nuestro país.
Sabemos que la comunidad internacional tendrá un papel importante.
Pero también sabemos que la verdadera reconstrucción de Guinea Ecuatorial dependerá, sobre todo, de nosotros mismos.
Del esfuerzo colectivo.
De la reconciliación.
De la confianza.
Y de la capacidad de volver a creer en nuestro propio país.

Lo bueno ya puede imaginarse
Queridos compatriotas,
Estoy convencido de que el régimen que ha gobernado Guinea Ecuatorial durante casi medio siglo pertenece ya al pasado de nuestra historia.
Lo importante ahora no es solamente cuándo llegará el cambio.
Lo importante es estar preparados para construir una nación mejor desde el primer día.
Por eso seguimos trabajando.
Por eso seguimos tendiendo puentes.
Por eso seguimos creyendo en la democracia, en el Estado de Derecho y en el regreso en libertad de todos los exiliados.
Os pido, una vez más, paciencia.
Porque después de tantos años de espera, merece la pena hacer bien las cosas.
Y porque cada día estoy más convencido de que nuestros hijos conocerán una Guinea Ecuatorial distinta.
Una Guinea Ecuatorial donde volverán a sonreír los niños.
Donde los jóvenes podrán quedarse para construir su futuro.
Y donde el orgullo de ser guineano volverá a estar unido a la libertad, a la dignidad y a la esperanza.
Compatriotas,
Lo bueno está por llegar.
Un fuerte abrazo fraternal,
Armengol Engonga Ondo
presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial


