El peligro de una falsa transición en Guinea Ecuatorial
La palabra “transición” parece haberse puesto de moda. Tanto es así que hasta los propios dictadores comienzan a pronunciarla. No es algo nuevo: de la misma forma que numerosos partidos vinculados a regímenes autoritarios incluyen la palabra “democracia” en sus siglas, el ejemplo más sangrante en Guinea Ecuatorial lo constituye el PDGE de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo.
Hoy observamos con preocupación cómo el régimen intenta buscar socios políticos que le acompañen en una supuesta transición destinada, no a transformar el país, sino a garantizar su continuidad bajo una apariencia renovada. Se pretende vender al pueblo una falsa transición, un simple cambio de fachada para que nada cambie realmente.
Desde el Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial (PPGE) llevamos años advirtiendo de este peligro. Una transición verdadera solo puede comenzar tras la desaparición efectiva del régimen que durante cuarenta y siete años ha oprimido a nuestro pueblo, ha perseguido a la oposición, ha sembrado el miedo y ha destruido las bases morales e institucionales de la nación.
Quienes han sostenido la dictadura, quienes han colaborado con ella o quienes han guardado silencio ante sus abusos, no pueden pretender ponerse ahora al frente del proceso democrático. El edificio de la democracia no puede construirse con materiales herrumbrosos y carcomidos por décadas de autoritarismo, corrupción y servilismo. Guinea Ecuatorial necesita cimientos nuevos, construidos por hombres y mujeres comprometidos con la libertad, la justicia y la dignidad nacional.
Una transición auténtica exige verdad histórica. Exige justicia. Exige reparación para las víctimas. Exige memoria para que los crímenes y abusos no queden impunes ni sean borrados por la conveniencia política. Y exige amplios consensos nacionales que permitan construir un futuro compartido sobre bases sólidas y democráticas.
Los hombres y mujeres llamados a dirigir ese proceso deben ser auténticos demócratas. Deben estar libres de toda complicidad con la dictadura. Deben poseer valores éticos, sentido de Estado y una profunda vocación de servicio al pueblo. Pero, sobre todo, deben estar dispuestos a enterrar para siempre el viejo régimen y sus prácticas.
El presidente del PPGE, Armengol Engonga, lo ha manifestado en numerosas ocasiones: nuestro partido no aceptará una falsa transición, un arreglo cosmético ni un lavado de cara de la dictadura destinado a preservar los privilegios de siempre. No aceptaremos ninguna operación política diseñada para cambiar algunos nombres mientras el sistema permanece intacto.
La transición supone una ruptura profunda con el pasado. Implica una transformación radical de las instituciones, de las personas que las dirigen y de la propia cultura política del país. Requiere un auténtico rearme moral de la sociedad y la voluntad decidida de extirpar la podredumbre que décadas de dictadura han inoculado en la vida pública.
No queremos un cierre en falso. No queremos que Guinea Ecuatorial vuelva a caer en el pozo de una nueva dictadura disfrazada de democracia. Tampoco aceptaremos quedar atrapados en un régimen híbrido donde las libertades sean una ficción y el poder continúe concentrado en las mismas manos.
El PPGE quiere advertir solemnemente al pueblo ecuatoguineano sobre el peligro que hoy se cierne sobre nuestra nación. Han sido demasiados años de lucha, demasiados sacrificios, demasiadas cárceles, demasiado exilio y demasiadas vidas perdidas para terminar exactamente en el mismo lugar del que intentamos salir.
Guinea Ecuatorial merece una democracia verdadera, no una imitación. Merece libertad, no maquillaje político. Merece justicia, no impunidad. Y merece un futuro construido por quienes han luchado por ella, no por quienes la han mantenido encadenada durante casi medio siglo.
Por una transición auténtica. Por la libertad. Por la democracia. Por Guinea Ecuatorial.
Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial (PPGE)


