Segunda parte
Por Armengol Engonga Ondo, presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial
Queridos compatriotas:
En las últimas semanas estamos recibiendo muchos mensajes desde dentro y fuera de Guinea Ecuatorial. Son mensajes de apoyo, de ánimo y también de esperanza ante nuestra propuesta de una Transición Democrática para el post Obiang.
Nos escriben guineanas y guineanos desde el interior del país, desde Gabón, desde España y desde otros lugares donde nuestra diáspora ha tenido que construir su vida.
Algunos nos dicen: «Ojalá acertéis».
Comprendo perfectamente ese sentimiento.
Después de tantos años de sufrimiento, de decepciones y de promesas incumplidas, es normal que nuestro pueblo mire cualquier propuesta de cambio con esperanza, pero también con prudencia.
Yo quiero deciros algo:
No estamos haciendo promesas fáciles. Estamos preparando una alternativa.
La transición que proponemos no consiste simplemente en que unas personas abandonen el poder y otras ocupen sus puestos.
Queremos cambiar las reglas del juego.
Queremos que, después de tantos años en los que el poder ha estado por encima de las instituciones, sea la ley la que esté por encima del poder.
Y para conseguirlo tenemos que saber qué queremos hacer después.

6. Justicia, reconciliación y memoria
Guinea Ecuatorial tendrá que mirar algún día a su propia historia.
No podemos construir una democracia sólida sobre el silencio.
Durante décadas ha habido persecuciones, encarcelamientos, exilios, desapariciones y muertes. Detrás de cada una de esas tragedias hay una familia, unos hijos, unos padres, unos hermanos y una historia que merece ser reconocida.
Pero mirar hacia atrás no significa vivir eternamente en el pasado.
La memoria no debe convertirse en venganza.
Debe convertirse en una garantía para el futuro.
Necesitamos una justicia independiente que investigue los hechos y determine responsabilidades con arreglo a la ley. Necesitamos reconocer a las víctimas y reparar, en la medida de lo posible, el daño causado.
Y necesitamos reconciliarnos.
Pero reconciliarse no significa olvidar.
Significa conocer la verdad, hacer justicia y decidir juntos que aquello no volverá a suceder.
Ese será uno de los fundamentos de la nueva Guinea Ecuatorial.

7. Reconstruir las instituciones y recuperar la economía
Después de décadas de concentración del poder, tendremos que reconstruir muchas de nuestras instituciones.
La Administración Pública debe estar al servicio del ciudadano y no de un partido o de una familia.
La Justicia debe recuperar su independencia.
Las Fuerzas de Seguridad deben proteger a la población y al Estado de Derecho.
La Educación y la Sanidad deben volver a ser prioridades nacionales.
Y junto a todo ello tendremos que recuperar nuestra economía.
Guinea Ecuatorial tiene recursos, tierras, bosques, mar, talento humano y una posición geográfica extraordinaria.
Lo que necesitamos es crear las condiciones para que todo ello pueda generar riqueza y oportunidades.
Queremos una economía basada en la seguridad jurídica, la propiedad privada, la iniciativa empresarial y la inversión, diversificando nuestra producción para no depender eternamente de los hidrocarburos.
Queremos que un guineo ecuatoriano pueda abrir una empresa sin tener que pedir favores.
Que un agricultor pueda producir y vender su producción.
Que un joven pueda poner en marcha un proyecto.
Que un empresario pueda invertir sabiendo que la ley le protege.
Eso también es democracia.
Porque la libertad política pierde parte de su sentido cuando una persona no tiene oportunidades para construir una vida digna.

8. La diáspora y la comunidad internacional
Tenemos otro enorme patrimonio que Guinea Ecuatorial no puede seguir desperdiciando: sus propios hijos.
Miles de guineanos viven fuera de nuestro país.
Muchos tuvieron que marcharse.
Otros salieron para estudiar y trabajar.
Muchos han adquirido conocimientos y experiencias que pueden ser extraordinariamente útiles para la reconstrucción nacional.
No queremos que regresen para sustituir a quienes permanecieron dentro.
Queremos que regresen para sumar.
La Guinea del futuro tendrá que ser capaz de unir al guineano que permaneció en Malabo o Bata con el que tuvo que marcharse a España, Gabón, Francia o cualquier otro lugar.
Todos somos parte de la misma historia.
Y todos podemos formar parte de la reconstrucción.
La comunidad internacional también tendrá un papel importante.
Pero quiero ser claro:
Guinea Ecuatorial no necesita que nadie venga a gobernarla.
Necesita socios que acompañen, observen, cooperen y ayuden a garantizar que el proceso sea limpio y democrático.
La soberanía pertenece al pueblo guineano.
9. Los partidos políticos y la nueva democracia
También tendremos que aprender a hacer política de otra manera.
Los partidos políticos deben dejar de ser instrumentos al servicio de una persona.
Deben ser organizaciones donde existan ideas, debate, participación y responsabilidad.
Una democracia necesita partidos fuertes, pero también necesita partidos democráticos.
Por eso será necesario establecer unas reglas claras que garanticen la democracia interna, la transparencia financiera, la igualdad de oportunidades y la alternancia en el poder.
Todos los partidos tendrán derecho a competir.
Todos tendrán derecho a defender sus ideas.
Y todos tendrán que aceptar una regla fundamental:
será el ciudadano quien decida.
Podremos tener diferencias profundas entre nosotros.
Eso es normal.
Lo que no podemos volver a aceptar es que nuestras diferencias terminen destruyendo las instituciones que estamos intentando construir.
Los partidos tendremos que competir en las urnas, pero también tendremos que ser capaces de cooperar cuando esté en juego el interés nacional.
Y quiero hacer una precisión importante.
En una transición pueden participar personas, organizaciones sociales e instituciones que no sean partidos políticos. Todos pueden aportar.
Pero la legitimidad política para gobernar democráticamente deberá terminar pasando por las urnas y por la voluntad libre de los ciudadanos.
Nadie puede atribuirse por sí mismo la representación del pueblo.
El pueblo es quien otorga esa representación.

10. La Guinea Ecuatorial que queremos construir
Queridos compatriotas:
Después de todo lo que hemos vivido, tenemos derecho a soñar con algo diferente.
Queremos una Guinea Ecuatorial donde nadie esté por encima de la ley.
Donde el presidente no sea propietario del Estado.
Donde los jueces puedan actuar con independencia.
Donde un ciudadano pueda criticar al Gobierno sin miedo.
Donde los partidos puedan competir libremente.
Donde exista alternancia política.
Donde el funcionario responda ante la ley y no ante los caprichos de un superior.
Donde una familia pueda vivir de su trabajo.
Donde un joven pueda estudiar, emprender y formar su propia familia sin tener que abandonar el país para encontrar una oportunidad.
Donde nuestras mujeres tengan las mismas oportunidades.
Donde nuestros mayores puedan vivir con dignidad.
Donde nuestros niños puedan mirar hacia el futuro sin miedo.
Esa es la Guinea Ecuatorial que queremos.

La transición no es cambiar de personas. Es cambiar de sistema.
Esta es la idea que quiero dejar hoy especialmente clara.
La Transición Democrática no puede consistir en sustituir a unas personas por otras y mantener intactas las mismas estructuras.
Eso no sería una transición.
Sería simplemente un cambio de nombres.
Queremos algo mucho más profundo.
Queremos pasar de un Estado sometido a los individuos a un Estado sometido a la ley.
De unas instituciones subordinadas al poder a unas instituciones que controlen el poder.
Del miedo a la libertad.
De la arbitrariedad a la justicia.
De la pobreza de oportunidades al trabajo y al progreso.
De la división a la reconciliación.
Y de la incertidumbre a un futuro que podamos construir entre todos.

Queridos compatriotas:
Sé que después de tantos años algunos tenéis miedo a creer.
Lo entiendo.
Sé que muchos habéis escuchado promesas durante toda vuestra vida y que otros habéis sufrido demasiado como para confiar fácilmente.
Por eso no os pido una fe ciega.
Os pido que observéis nuestro trabajo.
Estamos preparando una propuesta.
Estamos estudiando.
Estamos hablando con quienes pueden ayudarnos.
Estamos construyendo equipos.
Y estamos pensando en algo que va mucho más allá de quién ocupará mañana un despacho.
Estamos pensando en cómo devolver el país a sus ciudadanos.
Ese es nuestro compromiso.
La Guinea Ecuatorial del futuro no debe pertenecer a una familia.
Ni a un partido.
Ni a una élite.
Debe pertenecer a todos los guineanos.
Y cuando llegue ese día, quiero que nuestros hijos puedan mirar hacia atrás y decir que aquella generación que sufrió, que resistió y que nunca perdió completamente la esperanza fue también la generación que consiguió abrir las puertas de la libertad.
Por eso os pido, como siempre, paciencia.
No podemos saber exactamente cuándo llegará el momento.
Pero sí podemos prepararnos para cuando llegue.
Y os aseguro una cosa: cuando llegue, Guinea Ecuatorial tiene que estar preparada.
Lo mejor está por llegar.
Un fuerte abrazo fraternal.
Armengol Engonga Ondo
presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial


