Primera parte
Por Armengol Engonga Ondo, presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial
Queridos compatriotas:
Seguimos trabajando con mucho esfuerzo, compromiso y responsabilidad por el futuro democrático de nuestro querido pueblo, Guinea Ecuatorial.
Durante todos estos años hemos hablado de la necesidad del cambio político. Pero hoy quiero detenerme en una cuestión que considero fundamental: qué debe ocurrir después del final de la dictadura.
Porque una cosa debemos tener muy clara: que termine una dictadura no significa automáticamente que haya nacido una democracia.
El día que se produzca el cambio no será el final de nuestra tarea.
Será el comienzo.
Después de tantos años de sufrimiento, nuestro país necesitará reconstruir sus instituciones, recuperar la confianza de los ciudadanos y poner en marcha un proyecto político, económico, social y cultural que permita a Guinea Ecuatorial abrir una etapa completamente diferente.
Por eso la transición democrática será tan importante.

La caída de una dictadura no significa el nacimiento de una democracia
La historia reciente nos ofrece muchas enseñanzas.
Hay países que consiguieron pasar de un régimen autoritario a un sistema democrático mediante acuerdos políticos, reformas institucionales, elecciones libres y una voluntad clara de reconciliación.
España, Portugal, Chile, Polonia o Sudáfrica ofrecen experiencias diferentes, pero tienen algo importante en común: comprendieron que cambiar un sistema político exige construir al mismo tiempo las instituciones capaces de sostener la nueva democracia.
También existen experiencias que nos enseñan lo que no debemos hacer.
Cuando desaparece un régimen y detrás queda un vacío de poder, sin instituciones fuertes y sin acuerdos básicos, pueden aparecer la violencia, la fragmentación política y social o la lucha por el control del Estado.
Guinea Ecuatorial no puede permitirse ese riesgo.
No queremos pasar de una dictadura a otra forma de inestabilidad.
Queremos pasar de la dictadura a la democracia.
Y esa diferencia es fundamental.

Las elecciones deben devolver la palabra al pueblo
Una transición democrática tiene que conducir necesariamente a unas elecciones libres.
Pero unas elecciones no son solamente introducir una papeleta en una urna.
Para que sean realmente democráticas tiene que existir libertad política, igualdad de oportunidades, libertad de expresión, medios de comunicación abiertos, garantías para todos los candidatos y unas instituciones electorales independientes.
El pueblo guineano debe poder elegir sin miedo y con conocimiento.
Después de tantos años en los que la voluntad popular ha estado condicionada, necesitamos que la soberanía vuelva al lugar al que pertenece:
al pueblo.

Un Gobierno de Transición con una misión concreta
He defendido en numerosas ocasiones la necesidad de formar un Gobierno de Unidad Nacional para conducir esta etapa.
No debería ser un Gobierno concebido para perpetuarse en el poder.
Al contrario.
Su legitimidad estaría precisamente en preparar las condiciones para que el pueblo pueda recuperar cuanto antes su plena soberanía política.
Por eso considero que el Gobierno de Transición debe tener un mandato limitado, aproximadamente de doce a dieciocho meses, con unos objetivos muy concretos.
Garantizar el orden y la seguridad.
Poner en marcha las reformas imprescindibles.
Preparar unas elecciones libres, transparentes y verificables.
Reconstruir las instituciones.
Y devolver el poder a los ciudadanos mediante unas elecciones democráticas.
Un Gobierno de Transición no puede convertirse en una nueva fuente de poder permanente.
Debe ser un puente.
Y todo puente tiene sentido porque conduce hacia el otro lado.

Una nueva Constitución para una nueva etapa
Guinea Ecuatorial necesitará también abordar una cuestión esencial: la construcción de un verdadero Estado de Derecho.
La futura Constitución no puede ser simplemente una reforma de la actual.
Debe surgir de un proceso constituyente democrático en el que participen las diferentes sensibilidades políticas y sociales de nuestro país.
Necesitamos una Constitución que garantice la separación real de poderes.
Que proteja los derechos fundamentales.
Que asegure la independencia del Poder Judicial.
Que establezca mecanismos de control sobre quienes gobiernan.
Y, sobre todo, que impida que el poder vuelva a concentrarse durante décadas en una sola persona, una sola familia o un pequeño grupo de privilegiados.
La democracia necesita elecciones, pero necesita también instituciones.
Sin instituciones independientes, las elecciones por sí solas no garantizan la libertad

No queremos improvisar el futuro
Queridos compatriotas:
Después de todo lo que Guinea Ecuatorial ha sufrido desde la independencia, no tenemos derecho a improvisar el día después.
Tenemos que aprender de nuestra propia historia y también de la experiencia de otros pueblos.
No queremos venganza.
No queremos caos.
No queremos sustituir una concentración de poder por otra.
Queremos una transición responsable que permita recuperar la libertad, reconstruir nuestras instituciones, reconciliar a los guineanos y preparar un futuro democrático estable.
Ese es el camino que defendemos desde el Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial.
Y ese camino no se construye contra una parte de Guinea Ecuatorial.
Se construye con todos.
Porque la Guinea que queremos no pertenece a un partido.
Pertenece a todos los ciudadanos.
Queridos compatriotas:
Poco a poco, en cada artículo, en cada ficha y en cada intervención, os voy explicando la Guinea Ecuatorial que queremos construir juntos.
Una Guinea donde el poder tenga límites.
Donde la ley sea igual para todos.
Donde el ciudadano pueda elegir libremente a sus gobernantes.
Y donde ningún guineano vuelva a tener que abandonar su tierra para encontrar la libertad que merece.
Ese futuro requiere paciencia, responsabilidad y mucho trabajo.
Pero es posible.
Y estamos preparándonos para hacerlo realidad.
Lo bueno está por llegar.
Un fuerte abrazo fraternal,
Armengol Engonga Ondo
presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial


