Segunda parte
Por Armengol Engonga Ondo, presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial
Queridos compatriotas:
A uno le produce una enorme satisfacción comprobar que muchos guineanos comparten mi planteamiento político sobre quiénes somos, qué somos como nación y, sobre todo, hacia dónde queremos caminar en el futuro. Estamos recibiendo muestras de apoyo desde el interior del país y también desde la diáspora. Son muchos los compatriotas y los sectores de nuestra sociedad que se identifican con esta reflexión.
Por supuesto, un servidor también se siente satisfecho. Percibo un importante consenso y una convergencia en torno a la idea de una Guinea Ecuatorial hispana, africana y democrática.
Defendemos el español como herramienta de trabajo y como lengua común entre los guineanos. No necesitamos hacerle la pelota a España ni pedir permiso a nadie para reconocer nuestra propia historia. Tampoco necesitamos renegar de ella para demostrar que somos africanos. Debemos actuar con madurez y defender aquello que beneficia a nuestro país.
La Hispanidad no debe ser una nostalgia del pasado, sino una herramienta para construir nuestro futuro.

3. De la identidad compartida al Estado democrático
Una vez que reconocemos quiénes somos y cuáles son los elementos que pueden unirnos, debemos decidir qué Estado queremos construir.
La unidad nacional no se impone mediante consignas, obediencia forzada o miedo, como pasa ahora. Se construye cuando los ciudadanos confían en sus instituciones, disfrutan de los mismos derechos y saben que el Estado no pertenece a una familia, a un partido ni a una determinada comunidad étnica.
Guinea Ecuatorial necesita un Gobierno democrático, transparente, solvente y eficaz.
Democrático, para que todos los guineanos puedan elegir libremente a sus representantes, exista pluralismo político y el poder pueda ser controlado y sustituido por vías legales.
Transparente, para que las cuentas públicas, los contratos y la gestión de los recursos nacionales estén sometidos a fiscalización y rendición de cuentas.
Solvente, para que el Estado administre responsablemente la riqueza nacional, disponga de instituciones sólidas y pueda cumplir sus obligaciones sin despilfarro ni corrupción.
Eficaz, para que los recursos se traduzcan en hospitales que funcionen, escuelas de calidad, empleo, seguridad jurídica, infraestructuras útiles y oportunidades para nuestra gente.
La justicia debe ser independiente, la ley debe ser igual para todos y el acceso a los empleos y cargos públicos debe depender de la capacidad y el mérito, no del origen étnico, las relaciones familiares o la fidelidad política.
Este es el camino para superar el tribalismo excluyente, el nepotismo y el clientelismo que destruyen la confianza entre nosotros. No se trata de pedir a nuestros pueblos que renuncien a sus diferencias, sino de garantizar que todos puedan participar, en condiciones de igualdad, en la construcción de un Estado que nos represente.
La verdadera unidad nacional nace cuando un bubi, un fang, un fernandino, un ndowé, un annobonés o un bisio sabe que sus derechos están protegidos y que su voz cuenta, independientemente de sus relaciones o de los favores que pueda recibir del poder.

4. Reconstruir la nación para recuperar nuestro futuro
Desde el Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial defendemos una transformación que comience por la recuperación de nuestra identidad nacional y culmine en la construcción de un verdadero Estado de derecho.
No queremos sustituir a unos privilegiados por otros, ni cambiar el predominio de un grupo por el de otro. Queremos instituciones que impidan los privilegios arbitrarios, protejan la libertad y garanticen la igualdad de todos los guineanos.
Nuestra herencia hispánica, nuestra pertenencia a África y la diversidad de nuestros pueblos no son realidades incompatibles. Bien entendidas, constituyen los pilares sobre los que podemos levantar una Guinea Ecuatorial reconciliada con su presente y preparada para el futuro.
Primero, saber quiénes somos. Después, decidir democráticamente qué país queremos ser. Y, finalmente, trabajar para que la prosperidad llegue a todos.
Porque Guinea Ecuatorial no necesita que sus pueblos dejen de ser diferentes. Necesita que esas diferencias dejen de utilizarse para dividirnos. Necesita una lengua común y oficial para entenderse, unas instituciones comunes para convivir y un proyecto común para progresar.

Queridos compatriotas:
Esa es la Guinea Ecuatorial que debemos construir: una nación africana orgullosa de su identidad hispana, unida por la ciudadanía y gobernada por la democracia, la justicia y la libertad.
La otra Guinea Ecuatorial, la de la dictadura de los Obiang, ya la conoce todo el mundo: una realidad muy triste, marcada por la falta de libertad, la corrupción, la desigualdad y el sufrimiento de tantos compatriotas. Un país que necesita salir de una situación que no puede prolongarse indefinidamente.
Queridos compatriotas, os pido que tengamos mucha paciencia. Lo bueno está por llegar.
Un abrazo fraternal.
Armengol Engonga Ondo
presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial


