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LA CORRUPCIÓN NO ES UN PROBLEMA DE LUJO: AFECTA A CADA GUINEANO

Por Redacción

17/10/2026

Segunda parte

Por Armengol Engonga Ondo, presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial

Queridos compatriotas:

Quiero deciros que soy optimista por naturaleza y por mi carácter. Y en estos momentos lo soy mucho más, después de la celebración del 58.º aniversario de nuestra independencia, el pasado 12 de octubre, día del Pilar y de la Hispanidad.

Por una parte, todos hemos seguido con indignación el discurso incoherente de un dictador anciano, Teodoro Obiang, con aspecto de ultratumba y balbuceando unas palabras que difícilmente pueden transmitir la ilusión y la confianza que necesita nuestro pueblo. Un hombre que lleva tantos años en el poder y que ha quitado la libertad y hasta la vida a muchos guineanos, cercenando sus derechos civiles y políticos, y es muy claro que no está en condiciones de dirigir el futuro de nuestro país. La verdad es que nunca lo estuvo.

Pero, por otra parte, en la misa del 58.º aniversario de la independencia, el régimen de Teodoro Obiang escuchó, en boca del obispo de Bata y administrador apostólico de Malabo, Monseñor Miguel Ángel Nguema Ebee, una homilía que retrató la realidad de un país que celebra su independencia mientras sigue sometido a la corrupción, la mentira y el abuso de poder.

Estas palabras me han hecho ser mucho más optimista de cara al futuro del cambio político y de la transición que Guinea Ecuatorial necesita. Porque cuando se habla de los problemas que afectan a nuestro pueblo, cuando se ponen sobre la mesa realidades que tantos guineanos conocen y padecen, se abre también la posibilidad de que las cosas empiecen a cambiar.

Entre todos vamos a ser mucho más capaces de darle la vuelta a la herencia envenenada que nos dejarán la dictadura de la familia Obiang y su corrupción. No será una tarea sencilla, pero nuestro país no puede resignarse a seguir viviendo así. Guinea Ecuatorial tiene derecho a un futuro distinto, y ese futuro exige que el dinero público deje de ser un instrumento al servicio de unos pocos y vuelva a cumplir su verdadera función: servir a todos los guineanos.

EL PLAN DEL PPGE CONTRA LA CORRUPCIÓN

Queridos compatriotas, combatir la corrupción no consiste solamente en denunciarla. Hay que poner en marcha medidas concretas para impedir que vuelva a convertirse en una forma de gobernar. No basta con decir que queremos un país honrado; hay que establecer mecanismos para que las cuentas sean claras, las instituciones funcionen y quienes administran el dinero público respondan de sus actos.

Por eso, desde el Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial proponemos siete medidas fundamentales.

MEDIDA 1. Declaración pública del patrimonio

Todos los altos cargos deberán declarar su patrimonio: el presidente de la República, los ministros, los diputados, los senadores, los magistrados, los jueces, los fiscales, los gobernadores y los altos funcionarios.

Estas declaraciones deberán ser accesibles a los ciudadanos y estar sujetas a verificación.

Quien acepta una responsabilidad pública debe aceptar también que la sociedad pueda conocer su situación patrimonial y comprobar que existe coherencia entre sus ingresos y sus bienes. La función pública no puede convertirse en una oportunidad para enriquecerse a costa de los demás. La transparencia debe empezar por quienes tienen la máxima responsabilidad en la dirección del país.

MEDIDA 2. Portal Nacional de Transparencia

Crearemos un Portal Nacional de Transparencia en el que se publiquen los contratos públicos, las empresas adjudicatarias, sus propietarios reales, los importes, los procedimientos de adjudicación, los pagos realizados y la ejecución de las obras.

Todo ciudadano debe poder conocer dónde va el dinero público y cómo se utiliza.

Si el Estado adjudica una obra, la sociedad debe poder saber qué empresa la realiza, cuánto dinero recibe, cómo se ha elegido y si la obra se ha ejecutado. No podemos aceptar que se anuncien grandes proyectos mientras los ciudadanos carecen de información sobre el destino de los recursos.

El dinero público pertenece al pueblo, y el pueblo tiene derecho a saber cómo se administra.

MEDIDA 3. Transparencia absoluta del petróleo y del gas

Publicaremos periódicamente los datos relativos a la producción y exportación de petróleo y gas, los ingresos obtenidos, los impuestos y las regalías, los contratos, la participación del Estado y el destino de los ingresos.

Nuestros recursos naturales no pueden seguir siendo una cuestión opaca para los propios guineanos. Son recursos nacionales y, por tanto, su aprovechamiento debe beneficiar al conjunto de la sociedad.

Los ciudadanos tienen derecho a conocer cuánto produce el país, cuánto ingresa el Estado y a qué se destina ese dinero. No basta con saber que Guinea Ecuatorial dispone de petróleo y gas; necesitamos saber qué recibe el país por ellos y qué beneficios obtiene la población.

Ningún barril ni ningún dólar procedente de nuestros recursos nacionales debe desaparecer detrás de un contrato opaco.

MEDIDA 4. Fiscalía y órganos anticorrupción independientes

Garantizaremos la independencia institucional de la Fiscalía y de los órganos encargados de combatir la corrupción, para que puedan investigar los delitos económicos sin interferencias políticas.

También estableceremos mecanismos eficaces para proteger a quienes denuncien irregularidades, reforzaremos la investigación financiera y promoveremos la cooperación con las organizaciones internacionales.

La lucha contra la corrupción no puede depender de la voluntad de quien gobierna ni utilizarse como un instrumento para perseguir a unos y proteger a otros. La ley debe ser igual para todos.

Si un ciudadano denuncia una irregularidad, debe existir un procedimiento que permita examinarla y, al mismo tiempo, proteger a quien haya informado de buena fe. Y si existen indicios de un delito económico, la investigación debe poder avanzar sin que la posición política, los contactos o el poder de los implicados sirvan para detenerla.

Sin instituciones independientes, la lucha contra la corrupción se queda en palabras.

MEDIDA 5. Recuperación de los activos robados

Identificaremos los bienes adquiridos ilegalmente, cooperaremos con otros países para localizar los activos que se encuentren en el extranjero y trabajaremos para recuperar los fondos que correspondan al Estado, siempre mediante los procedimientos judiciales pertinentes.

Los recursos recuperados deberán destinarse a la sanidad, la educación, las infraestructuras, la vivienda y el desarrollo social.

Queridos compatriotas, pensemos por un momento en lo que podría significar para nuestro país recuperar el dinero que haya sido sustraído ilegalmente de las arcas públicas. Esos recursos podrían contribuir a mejorar los hospitales, equipar las escuelas, construir infraestructuras necesarias y atender las necesidades de tantas familias.

No se trata solamente de recuperar dinero. Se trata de que los recursos que pertenecen a los guineanos puedan volver a servir a los guineanos.

Naturalmente, cualquier recuperación deberá hacerse conforme a la ley y con las garantías judiciales correspondientes. Queremos justicia, no actuaciones arbitrarias.

MEDIDA 6. Fin de los conflictos de intereses

Prohibiremos que los altos cargos utilicen su posición para favorecer sus propios negocios o los de sus familiares. Identificaremos a los beneficiarios reales de las empresas, estableceremos reglas estrictas de incompatibilidad y controlaremos los contratos públicos adjudicados a compañías vinculadas a quienes ejercen responsabilidades oficiales.

Un cargo público no puede utilizarse para favorecer los intereses económicos de quien lo ocupa ni para enriquecer a su familia.

Cuando una persona participa en las decisiones del Estado y, al mismo tiempo, tiene intereses económicos en una empresa que puede beneficiarse de esas decisiones, existe un conflicto que debe prevenirse y controlarse.

La administración pública no puede convertirse en una extensión de los negocios particulares de quienes gobiernan. Las decisiones deben tomarse pensando en el interés general, no en quién puede obtener un beneficio privado.

MEDIDA 7. Auditoría general del Estado

Cuando se produzca el cambio político, realizaremos una auditoría general de las cuentas públicas, de las empresas del Estado y de los principales contratos, revisaremos la deuda pública y elaboraremos un inventario de los bienes nacionales.

Los resultados deberán publicarse para que los ciudadanos conozcan la situación real en la que se encuentra el país y puedan comprender qué recursos existen, qué obligaciones se han adquirido y cómo se han administrado los fondos públicos.

Y quiero hacer una precisión fundamental: auditar no significa condenar. Una auditoría sirve para conocer la realidad, identificar irregularidades y determinar qué ha ocurrido. Si aparecen indicios de delito, deberán ponerse en conocimiento de los órganos judiciales competentes, que actuarán conforme a la ley.

No se trata de condenar a nadie de antemano, sino de que el país pueda conocer la verdad sobre sus cuentas y sus recursos. Guinea Ecuatorial necesita saber cuál es la herencia económica que recibe para poder tomar decisiones responsables sobre su futuro.

UNA NUEVA CULTURA POLÍTICA

Estas siete medidas deben ir acompañadas de un cambio profundo en nuestra manera de entender el poder y la responsabilidad pública.

El cargo público no es un negocio. El presupuesto público no es patrimonio personal. El petróleo no es propiedad de los gobernantes. La Administración pertenece al Estado, y el Estado pertenece a todos los ciudadanos.

Tenemos que recuperar el sentido de lo que significa gobernar. Quien ocupa una responsabilidad pública debe hacerlo para servir, no para servirse de ella. Los recursos del país no pertenecen a una familia, a un grupo de personas ni a quienes llevan más tiempo en el poder.

Pertenecen a Guinea Ecuatorial.

Y eso debe reflejarse en la manera de administrar, en las decisiones que se toman y en la obligación de rendir cuentas. No podemos pedir sacrificios a los ciudadanos mientras quienes administran sus recursos actúan sin transparencia ni responsabilidad.

DOS MODELOS CONTRAPUESTOS

Hoy tenemos ante nosotros dos modelos diferentes.

El modelo actual es el del poder concentrado, los privilegios, la opacidad, la corrupción y el nepotismo. Es una dictadura pura y dura, en la que el poder no está sometido al control efectivo de los ciudadanos.

Frente a él, el Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial defiende un modelo basado en la ley, la transparencia, la libertad, el control de las instituciones, la justicia, la responsabilidad y el Estado de derecho. Es el modelo de una democracia en la que nadie debe estar por encima de la ley y en la que los ciudadanos puedan exigir explicaciones a quienes los gobiernan.

No se trata solamente de cambiar a las personas que ocupan los cargos. Se trata de cambiar la manera de ejercer el poder y de entender la responsabilidad que conlleva.

Si cambiamos los nombres, pero mantenemos la opacidad, los privilegios y la falta de controles, habremos cambiado muy poco. Nuestro país necesita instituciones que funcionen, normas que se cumplan y ciudadanos que puedan conocer y fiscalizar la gestión de sus recursos.

EL DINERO PÚBLICO DEBE VOLVER AL PUEBLO

Queridos compatriotas, cuando hablamos de corrupción, no hablamos de un problema de lujo, reservado a los políticos o a quienes ocupan puestos de responsabilidad. Hablamos de algo que afecta a la vida de cada guineano.

El dinero que se pierde por la corrupción es dinero que deja de estar disponible para atender las necesidades del país. Son recursos que podrían contribuir a construir hospitales modernos, mejorar las escuelas, desarrollar universidades, impulsar la formación profesional, apoyar la agricultura y ayudar a las pequeñas y medianas empresas.

También podrían servir para crear oportunidades de empleo para nuestros jóvenes, extender el acceso al agua potable y a la electricidad, mejorar las carreteras y facilitar el acceso a una vivienda digna.

Detrás de cada una de estas necesidades hay personas y familias que esperan una respuesta. Hay jóvenes que quieren trabajar y construir su futuro en su propia tierra; agricultores que necesitan medios para producir; estudiantes que merecen una educación de calidad; familias que necesitan servicios básicos y enfermos que esperan recibir una atención sanitaria adecuada.

Por eso, luchar contra la corrupción no es un lujo ni una cuestión secundaria. Es una condición necesaria para que los recursos nacionales puedan responder a las necesidades de la población.

Nuestro país dispone de recursos naturales, pero esos recursos, por sí solos, no garantizan el bienestar. Lo que importa es cómo se administran, con qué responsabilidad se utilizan y a quién benefician.

No podemos resignarnos a que Guinea Ecuatorial tenga recursos mientras tantos ciudadanos siguen esperando que se atiendan sus necesidades. El dinero público debe servir para mejorar la vida de la gente, y quienes lo administran tienen la obligación de explicar qué hacen con él.

Esa es la responsabilidad que queremos recuperar.

QUERIDOS COMPATRIOTAS, EL CAMBIO ES POSIBLE

Cada vez hay más guineanos que comparten nuestra convicción de que la transición es factible y de que puede hacerse realidad a medio plazo.

Yo soy optimista, y los acontecimientos de estos días han reforzado ese optimismo. Creo que podemos darle la vuelta a la herencia envenenada que nos dejará la dictadura de la familia Obiang y su corrupción. Pero ese cambio exige que Guinea Ecuatorial pueda abrir una nueva etapa política, en la que la libertad, la justicia y la responsabilidad pública dejen de ser palabras y se conviertan en una realidad para todos.

Los Obiang deben irse a su casa para que pueda iniciarse la transición política y se produzca el retorno en libertad de los exiliados. Nuestro país necesita recuperar la posibilidad de decidir su futuro y de construir una convivencia en la que ningún guineano tenga que renunciar a sus derechos por pensar de manera diferente.

Quiero que tengamos confianza en que las cosas pueden cambiar. No porque vaya a ser fácil, ni porque baste con desearlo, sino porque Guinea Ecuatorial merece una oportunidad y porque los guineanos tenemos derecho a vivir en un país donde sus recursos se administren con honradez y donde la ley proteja a todos.

La independencia debe significar también libertad, dignidad y responsabilidad. Y el futuro de Guinea Ecuatorial no puede seguir siendo patrimonio de unos pocos: pertenece a todos los guineanos.

Un abrazo fraternal.

Armengol Engonga Ondo
presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial

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