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2025: el año en que la dictadura mostró su agotamiento

Por Redacción

03/01/2026

Por Armengol Engonga Ondo, presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial

Queridos compatriotas,

El año 2025 se cerró con la conciencia tranquila y la cabeza alta. No fue un año fácil para nuestro pueblo ni para quienes luchamos, dentro y fuera de Guinea Ecuatorial, por la libertad, la dignidad y la democracia. Pero fue, sin duda, un año decisivo. Un año en el que la dictadura de Teodoro Obiang mostró, como nunca antes, todas sus miserias, sus miedos y su agotamiento histórico.

El régimen siguió en pie, sí, pero ya como un poder viejo, cansado y profundamente desacreditado. Un poder que dejó de gobernar y pasó a limitarse a sobrevivir. Un poder que no convenció, que no ilusionó y que solo se sostuvo mediante el miedo, la represión y la propaganda. En 2025, Guinea Ecuatorial permaneció atrapada en una realidad insoportable: pobreza en un país rico, jóvenes sin futuro, familias sin servicios básicos, ausencia de libertades y un Estado secuestrado por una sola familia.

Nada de aquello fue casual. Fue el resultado de más de cuatro décadas de corrupción, nepotismo y desprecio absoluto por el pueblo. Durante 2025, el régimen siguió tratando el Estado como un patrimonio privado y continuó condenando a varias generaciones a la frustración y al exilio. Esa fue su herencia. Ese fue su fracaso.

Pero frente a esa oscuridad, 2025 también fue el año de la esperanza organizada.

Desde el Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial trabajamos sin descanso a lo largo de todo el año. Fortalecimos nuestra estructura, formamos a nuestros cuadros, tejimos alianzas y llevamos la voz del pueblo guineano a medios de comunicación, entrevistas, encuentros políticos y foros internacionales. En cada espacio en el que tuve ocasión de intervenir, denuncié la dictadura y expliqué con claridad que Guinea Ecuatorial tenía alternativa, tenía proyecto y contaba con personas preparadas para gobernar en democracia.

Nada de esto habría sido posible sin un equipo comprometido, serio y valiente. El Partido del Progreso demostró en 2025 que no era una sigla vacía, sino una organización viva, integrada por mujeres y hombres formados, responsables y profundamente patriotas. Avanzamos hacia la preparación de la transición, hacia la reconstrucción del Estado y hacia la recuperación de una política al servicio del bien común. Reafirmamos nuestra voluntad de volver a nuestra querida Guinea Ecuatorial.

Lo hicimos con conocimientos, experiencia profesional y voluntad política, pero también —y sobre todo— con respeto, cariño y compromiso hacia nuestra gente. En 2025 quedó clara nuestra determinación de impulsar el desarrollo social, político, económico y cultural del país y de revertir el lamentable atraso al que lo había conducido la dictadura de Teodoro Obiang.

Quiero dedicar unas palabras muy especiales a nuestros militantes y colaboradores dentro de Guinea Ecuatorial. A quienes, durante 2025 y en condiciones extremadamente difíciles, se organizaron, informaron, resistieron y prepararon el terreno para el retorno en libertad de los exiliados. Sé que muchos de vosotros os jugasteis mucho, incluso la vida. Vuestra valentía no fue ni será olvidada. Fuisteis el corazón silencioso de esta lucha y la garantía de que el cambio sería real y profundo.

El régimen lo supo. Por eso estuvo nervioso durante todo el año. Por eso fracasó en el exterior. Por eso fue incapaz de consolidar apoyos sólidos o credibilidad internacional. Por eso temió el futuro. En 2025, la dictadura intuyó su final, aunque se negara a aceptarlo.

Y ese final abrió el horizonte de una nueva etapa para Guinea Ecuatorial.

Una etapa de democracia, de Estado de derecho, de reconciliación nacional y de desarrollo real. Un país en el que los recursos públicos servirían al bienestar colectivo y no al enriquecimiento de unos pocos. Un país en el que los jóvenes tendrían oportunidades, en el que el trabajo digno sería posible y en el que la sanidad, la educación y la justicia dejarían de ser privilegios. Un país en el que nadie sería perseguido por pensar diferente.

Ese país, al terminar 2025, estaba más cerca de lo que muchos creían.

Al concluir 2025 el mensaje fue claro: no habíamos perdido el tiempo, no habíamos cedido, no habíamos claudicado. Habíamos avanzado. Y lo seguiríamos haciendo. El periodo que se abría sería aún más decisivo. El sacrificio había merecido la pena. La espera había merecido la pena. La lucha había merecido la pena.

Queridos compatriotas, mantuvimos la fe, la unidad y la disciplina. La democracia llegaría. El retorno en libertad llegaría. Y cuando llegara, Guinea Ecuatorial renacería.

Con todo mi compromiso y mi afecto,

un abrazo fraternal.

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